jueves, 3 de abril de 2025 20:52
El decreto de Javier Milei que designó a Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla como miembros de la Corte Suprema empujó a una votación en el Senado para tomar definiciones que todavía son susceptibles a intervención judicial.
Las coincidencias entre el peronismo y el PRO, además de aportes de la UCR y de exlibertarios, posibilitaron el rechazo de ambos pliegos y podrían dejar vacantes dos lugares en el máximo tribunal nacional.
La designación de Ariel Lijo contó con el respaldo de 27 senadores, el rechazo de 43 y la abstención de 1 (del libertario Juan Carlos Pagotto). Por su parte, la votación de Manuel García-Mansilla resultó 20 a favor y 51 en contra. La chubutense Edith Terenzi (Las Provincias Unidas) fue la única ausente. Ambos necesitaban dos tercios del recinto, por lo que no fueron ratificados por la Cámara alta.
Pablo Blanco (UCR) fue el primero en dar quórum, anticipando su rechazo a los dos jueces junto con su compañero de bancada, Martín Lousteau. Dentro del PRO respaldaron este postura Alfredo De Ángeli, Victoria Huala y Guadalupe Tagliaferri; además del oficialista desterrado Francisco Paoltroni. El principal número lo aportó Unión por la Patria, con 33 de sus 34 senadores, con excepción de la jujeña Carolina Moisés -que forma parte del desprendimiento peronista de Convicción Federal-, la única legisladora que en su discurso adelantó su apoyo al pliego de Ariel Lijo.
El caso de Manuel García-Mansilla tuvo mayores respaldos en el recinto e incluso con el rechazo del Senado se desconoce su futuro como miembro de la Corte Suprema, dado que los demás jueces ya le tomaron juramento. Aquí colisionan dos corrientes constitucionalistas: una de ellas sostiene que como ya fue designado en comisión solo podría ser desplazado de su lugar a través de un juicio político, mientras que otra asegura que con el rechazo del Senado deja de ser juez automáticamente.
A pesar de la holgura de la votación, el rechazo no estuvo asegurado hasta el inicio de la sesión. Es por eso que José Mayans, titular de Unión por la Patria, convocó a una reunión de bloque durante el feriado del 2 de abril para esclarecer la postura de sus compañeros. Pese a que hubo unanimidad contra García-Mansilla, hubo postura dividida con la votación a Lijo: Mendoza (Salta), Montenegro, Neder, Ledesma (los tres de Santiago del Estero), Moisés (Jujuy), Andrada (Catamarca), González (Formosa), Manzur (Tucumán), Rejal (La Rioja), Uñac (San Juan) apoyaron el pliego.
Hubo intentos de último momento del oficialismo para evitar la aprobación. Primero fue Santiago Caputo, quien el martes convocó a Casa Rosada al presidente de la bancada de la Unión Cívica Radical, el correntino Eduardo Vischi, para pedirle -sin éxito- un período de gracia de dos semanas para continuar con las negociaciones. Luego fue el titular del bloque de La Libertad Avanza, el jujeño Ezequiel Atauche, que arremetió con otra alternativa: que el presidente provisional del Senado, el puntano Bartolomé Abdala, decrete suspender la sesión. Hubo risas desde el peronismo ante la posible receta.
Aún así, el Gobierno se garantizó el respaldo de los senadores del oficialismo de Santa Cruz y Misiones, un sector del PRO y de la UCR, además del voto de sus miembros y de Las Provincias Unidas (el bloque que integraba Edgardo Kueider).