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viernes, 20 mayo, 2022

De 200 a 400 fallecidos por día y un pico angosto: así pronostican la mortalidad de la tercera ola de Covid

Uno de los mayores interrogantes de esta ola de Covid es qué va a pasar con las muertes, que crecen desde diciembre. No es un regodeo funesto sino una necesidad: pronosticar, preparar la cabeza para lo que vendrá. Sin embargo, estimar cifras de decesos es una materia delicadísima. Clarín habló de esto con seis fuentes.

Antes, tres conclusiones generales. Como estimaba hace algunos días el físico Jorge Aliaga, Argentina viene transitando un solapamiento (más bien, un choque estrepitoso) de dos variantes de coronavirus: Delta y Ómicron.

La hipótesis o, en realidad, la sensación, ya que la secuenciación genómica es muy pobre, es que los fallecimientos diarios de estos días (150, 200…) serían mayormente efecto de Delta, esa ola tan postergada que se esperaba para septiembre. Y que, entonces, aún resta ver la letalidad de Ómicron, de la que se estima menor severidad, más allá de su eficiente lampazo infeccioso.

La segunda conclusión también es una hipótesis. Con más de 100.000 positivos confirmados por día y la estimación de que podría haber cinco veces más infectados reales (dada la positividad promedio arriba del 70%), ¿cuál es el techo de la letalidad?

Muchas de las fuentes que Clarín suele consultar son reacias a estimar variables tan sensibles. Pero, de las que se animaron, surge una cifra aproximada: entre 200 y 400 fallecidos por día en las próximas semanas.

Hay que tener en cuenta que en este momento hay 137 decesos diarios, promedio de los últimos siete días. Se espera, quizás, una duplicación.

La tercera conclusión no será una novedad para los que vengan siguiendo las noticias, y es el que los picos de infectados y fallecidos se sostendrían por un lapso menor.

Abajo, la mirada de los expertos, varios de los cuales se basaron en una proyección que les había compartido Clarín, difundida por la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL), cuyo autor está entre los entrevistados a continuación.

Santiago Urbiztondo (economista jefe de FIEL)

En base a los datos oficiales se observa un crecimiento unas 20 veces mayor para los contagios por Covid, pero no hay un correlato en términos de fallecidos. Esa falta de correspondencia tiene un desfasaje de unas tres semanas, por lo que recién ahora se empiezan a ver las consecuencias de los últimos 20 días.

¿Cuántas muertes va a haber? Hay dos hipótesis. Una es que la letalidad sea la misma que en la última semana de la muestra, al 12 de enero. Es baja, producto de la vacunación y de que la variante Ómicron es menos letal que Delta, aunque no se sabe en qué medida.

Así, de una letalidad del 2,7%, a principios de año bajó al 1% y ahora estaría en 0,7% o 0,8%. Si se mantuviera constante, a esa tasa, daría unos 1.000 muertos diarios en las próximas tres semanas.

Sin embargo, creo más factible una segunda proyección: anticipar que como Ómicron desplaza a Delta, la tasa de letalidad sería menor. La llevo a 0,3%, que es un número que considero razonable porque en Inglaterra es 0,2% y acá tenemos un subregistro de casos muy grande. Creo que 0,2% sería demasiado optimista. Con 0,3%, en tres semanas podría haber unas 400 muertes por día.

No soy experto sanitario, pero dicen que va a ser más breve. Tal vez dure un par de semanas y no dos o tres meses.

Tomas Pueyo (ingeniero franco-español, autor del texto “El martillo y la danza”).

No se pueden predecir las muertes que Ómicron va a provocar. No sabemos cuántos contagios está habiendo en realidad ni cuántos va a haber.

Sabemos que la virulencia de Ómicron es menor que la de otras variantes, pero no sabemos cuánto menos, ni cuánto la reducen las vacunas que se usaron en Argentina. Ni siquiera podemos guiarnos por lo que pasó en otros países porque los datos de muertes no llegaron aún ni en Sudáfrica.

No tenemos suficientes datos como para predecir las muertes de esta variante. Como mucho podemos esperar que haya menos que en la ola de Delta, que parece ser lo que está sucediendo en Sudáfrica. Ir más allá es irresponsable.

Roberto Debbag (presidente de la Sociedad Latinoamericana de Infectología Pediátrica)

En Argentina carecemos de datos: no hay estudios sobre las variantes con las que se contagiaron las personas que están muriendo por Covid. Posiblemente, el 50% estaba vacunado y el 80% tenía comorbilidades, algo que sabemos por los datos de la SATI, pero no hay estudios genómicos.

Sin datos, nadie puede hablar de pronósticos. Ni siquiera es que haya “parálisis por análisis”, que es algo que ocurre cuando tenés muchos datos y seguís analizando y no tomás decisiones. Acá no hay datos.

Afirman que las muertes seguramente sean casos diagnosticados tres semanas atrás. Pero no sabemos el promedio de edad, el promedio de estadía en terapia intensiva ni algo tan simple como la secuenciación genómica, cuando a todas las personas internadas les hacen una PCR. ¿Nos estamos muriendo por Ómicron o por Delta?

Si alguien en este momento se anima a decir que va a haber tanta cantidad de muertes y que el pico va a ser corto, posiblemente no tenga sustento suficiente para el análisis.

Rodrigo Quiroga (químico especializado en biología molecular y bioinformática, UNC-Conicet)

Estimamos que los fallecidos diarios (promedio últimos 7 días) van tener un máximo de 200. Quizás 250, pero no más que eso. Esto implica que habrá días en que las muertes estén por encima. Por ejemplo, los martes, miércoles y jueves, cuando se reporta más. Para que el promedio esté en 200 o 250, puede haber días con 300 o 350 fallecidos.

Se espera, además, una ola más angosta. Los casos en Córdoba ya bajan de manera significativa y lo mismo va a pasar próximamente en el AMBA y en el resto del país.

¿Por qué bajan rápido los casos? Es complejo, pero no tenemos cero inmunidad frente a Ómicron. Está reducida en comparación a otras variantes, pero entre las terceras dosis y la infección de un 25% a 35% de la población bastaría para que los casos empezaran a bajar, producto de la inmunidad colectiva.

En síntesis, la cantidad de fallecidos va a ser significativamente inferior a la olas anteriores, pero no porque Ómicron sea necesariamente más leve sino porque buena parte de la población está vacunada.

Adolfo Rubinstein (magister en Epidemiología Clínica y ex secretario de Salud de la Nación)

Es muy aventurado y temerario en este momento plantear una proyección. Por ahora, hay dos cosas para comentar.

Una es que veníamos con 20 muertes diarias y pasamos a tener casi 200, producto de contagios que ocurrieron hace tres o cuatro semanas. A pesar de que los estudios de secuenciación genómica son pobrísimos y es muy difícil decir con precisión qué porcentaje de Delta y de Ómicron circulan, creemos que Ómicron empezó a montarse sobre Delta hacia el final de 2021. Es decir que estaríamos viendo el impacto de Delta. El de Ómicron, lo veríamos de acá a dos semanas.

Lo segundo es que, en el pico de la segunda ola, cuando en mayo llegamos a casi 40.000 determinaciones diarias, tres cuatro semanas después tuvimos 600 muertes diarias (promedio semanal), que es cerca del 2% de los casos. La positividad casi llegaba al 50%, pero la cobertura de la vacunación con dos dosis era bajísima.

Ahora tenemos entre cuatro y cinco veces menos fallecidos. Pero no tengo dudas de que, por cada caso que se diagnostica, hay, mínimo, cuatro dando vueltas: medio millón de contagios por día. Así que la letalidad, desde ese punto de vista, sería aun menor.

Mi impresión es que las muertes van a empezar a bajar, pero es probable que primero suban un poco más. Para poder predecir, hay que secuenciar más. Ni siquiera sabemos por cifras oficiales si los internados y fallecidos estaban vacunados.

Javier Farina (médico infectólogo de la Sociedad Argentina de Infectología)

En mi opinión no sería imposible que hubiera un número de muertes rondando las 400 a 500 por día, dada la cantidad de casos de Covid que hay.

Sin embargo, es muy difícil estimar estas cifras porque no está determinado el llamado IFR (Infection Fatality Ratio), es decir, la mortalidad sobre el total de personas que se infectan y no necesariamente sobre las que son diagnosticadas.

A esto se suma el contexto de cobertura de vacunación que tiene Argentina, que vuelve aún más complejo el cálculo.

Pero, si bien no se puede esbozar una estimación fiable de lo que va a pasar, considero que en la próximas semanas los números de fallecidos diarios van a ser mayores que los que estamos viendo.

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