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viernes, 19 agosto, 2022

Acuerdo con el FMI: en EE.UU. atan el apoyo a un plan serio y consensuado

El presidente Alberto Fernández pidió el lunes ayuda a Estados Unidos para las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional, pero en Washington dudan de que ese reclamo sea atendido mientras no haya un plan “serio” y consensuado. En la capital estadounidense señalan que “no tiene sentido que EE.UU. presione por un programa que esté condenado al fracaso” y que el Gobierno no hace demasiado para cambiar la impresión de que “Argentina es un barril sin fondo”.

En declaraciones a una radio, el presidente dijo que “no está clara la posición de Estados Unidos, pero debería apoyarnos porque Joe Biden está haciendo un programa keynesiano inmenso en su país”.

Por el tamaño de su economía, Estados Unidos tiene un peso fundamental en el directorio ejecutivo del Fondo y ningún nuevo acuerdo podría prosperar sin su aval. Si bien el gobierno de Joe Biden busca tener sintonía con la Casa Rosada porque considera a la Argentina un actor importante en la región, mira con desconfianza algunas posiciones del Gobierno como la cercanía con los regímenes de Venezuela, Cuba y Nicaragua, la presidencia de la CELAC y también los lazos con China.

Aunque el diálogo con el FMI sigue, el acuerdo está demorado, no hay misiones que viajen a Buenos Aires, el diálogo con la oposición está cortado y hay un vencimiento en marzo que aprieta.

El Tesoro no respondió anoche a la consulta de Clarín sobre las declaraciones de Fernández.

Benjamin Gedan, director del Argentina Project del Wilson Center y ex funcionario del gobierno de Barack Obama, dijo a esta corresponsal que “no cabe duda de que la Casa Blanca busca buenas relaciones con Argentina”.

Resaltó en ese sentido el viaje que el Asesor de Seguridad Nacional estadounidense, Jake Sullivan, hizo al país el año pasado, y que “hay puertas abiertas” para los representantes del Gobierno. De hecho, el canciller Santiago Cafiero se reunirá el próximo martes en Washington con el secretario de Estado Anthony Blinken.

Sin embargo, Gedan cree que con sus declaraciones el Presidente busca poner el foco de la demora del acuerdo afuera del país y no en las dificultades internas.

“El pedido de que Estados Unidos apoye a la Argentina ante el FMI implica que el riesgoso estancamiento del acuerdo es principalmente un desafío diplomático y no lo es”, dijo.

En ese sentido, Gedan fue enfático: “No tendría sentido que Estados Unidos presione al Fondo para que apruebe un acuerdo que está condenado al fracaso”.

El experto cree entonces que, más allá de la actitud de la Casa Blanca, “las negociaciones más importantes deben tener lugar en Buenos Aires” e involucrar el Presidente, la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner y el ministro de economía Martín Guzmán.

“Sin un plan económico serio que pueda controlar el déficit, minimizar la inflación y sostener un crecimiento económico, sería muy difícil conseguir aliados poderosos en el directorio del FMI”.

Para el economista Arturo Porzecanski, investigador y ex profesor de la American University en Washington, no será fácil que el Presidente convenza al gobierno de Biden para un posible apoyo.

“El gobierno de Alberto Fernández no ha hecho nada para generar simpatía por la Argentina en la Casa Blanca —sino todo lo contrario–, dada su política exterior”.

“Y segundo –agrega– hasta que la Argentina no presente y se comprometa con un programa económico que genere los dólares para repagarle un segundo préstamo al FMI, no va a cambiar la impresión que se tiene en Washington de que por ahora la Argentina es un barril sin fondo”.

Este experto en mercados emergentes que sigue de cerca el caso argentino desde Washington también se refirió al modelo “keynesiano” estadounidense que mencionó el Presidente y marcó diferencias con el caso de nuestro país.

“Aunque es cierto que para contrarrestar el impacto económico negativo de la pandemia el presidente Biden (el año pasado) y también el ex-presidente Donald Trump (en el 2020) aumentaron mucho el gasto público, y por ende el déficit fiscal y la deuda pública, hay enormes diferencias con la Argentina”, señaló.

“Aquí ese aumento del gasto y el déficit fiscal se financió únicamente con la compra voluntaria de bonos por parte de inversionistas privados a bajísimas tasas de interés, plazos muy largos, y exclusivamente en la moneda propia, el dólar. Por ende, aunque EE.UU. y la Argentina aplicaron recetas keynesianas similares, el clima de negocios y los mecanismos de financiamiento fiscal han sido muy diferentes en los dos países”, explicó.

Gedan agrega: “Tanto Biden como Fernández quieren reducir la pobreza y fortalecer la clase media, pero esto no significa que la Casa Blanca está dispuesta a condonar las políticas intervencionistas de la Casa Rosada o perdonar un déficit y una emisión monetaria que pueden provocar otra crisis financiera”.

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