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sábado, 4 febrero, 2023

Tercera ola de Covid: cuánto más rápido suben los casos comparado con la segunda ola

Sale el parte oficial de Salud y muchos maldicen con frases como “uf, estamos como en abril”. Sin embargo, el déjà vu entre el comienzo de esta tercera ola y la segunda no estaría tan justificado. Las razones son varias y están haciendo brotar un fenómeno novedoso y paradojal: por un lado, las internaciones crecen (felizmente) a un ritmo lento. Por otro, la aceleración de los contagios es notablemente mayor, en comparación al peor momento de la ola de abril-mayo.

Hay varias maneras de medirlo. Todos los caminos conducen a Roma. Un dato que habla solo es mirar la provincia de Córdoba, una de las más comprometidas en esta ola. La duplicación de contagios ocurre cada cuatro días. En las olas previas era cada 20.

Traducido, en los últimos 10 días, Córdoba vio una aceleración de contagios cinco veces más rápida que en las olas previas. La ciudad de Buenos Aires adopta el mismo rumbo. Y, se puede presumir, lo hará el resto del país.

Si se lo quiere ver porcentualmente, basta mirar la semana del 5 de abril de este año, cuando más rápido se alzaba la curva de contagios en la segunda ola: en siete días crecieron 64%. Ahora, entre el 20 y el 26 de diciembre, se alzaron un 92%.

Quienes prefieran mirar la variable (propuesta por el Gobierno) llamada “razón de casos”, el cociente entre el total de casos confirmados en 14 días y los de los 14 días previos, la de abril mostraba una duplicación. Nos parecía una barbaridad. Nos desbordaba.

Pero ahora, en diciembre, hay una triplicación.

Las colas para hisoparse en La Rural. Foto: Luciano Thieberger

Todo esto se matiza los datos de las Unidades de Terapia intensiva. Mientras en el peor momento de la última ola llegó a haber una ocupación de casi 8.000 camas, ahora no llegan a 900. La cifra escala lentamente. Exige seguirla de cerca.

Matices

Dos aclaraciones para sortear el reduccionismo que a veces implica tanto número. La primera apela a la memoria social: las olas que hoy llamamos 2 y 3 en realidad son la 3 y la 4, ya que en diciembre de 2020 hubo un ascenso menor, pero nada despreciable de contagios y muertes. Esto importa por lo que se dirá más abajo.

La segunda aclaración alude a una cuestión metodológica: la comparación de olas de coronavirus en distintos momentos y lugares no suele ser adecuada. Las variables en juego muchas veces cambian. Es el caso del cambio insoslayable que generó la vacunación.

Mientras hoy el 70,5% de la población tiene dos dosis (y el 40% de los mayores de 60, tres), al 5 de abril la población con una dosis era 7,8%. Con esquema completo, 1,5%.

La ola ninguneada

Quien remarcó estos aspectos fue Jorge Aliaga, físico, ex decano de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA y director de Planeamiento de la Universidad Nacional de Hurlingham: “Estadísticamente tenés unas 15 veces menos chances de tener cuadros graves por estar vacunado. El cambio central es ese. Estamos comparando mal porque la suba de Ómicron con una población totalmente vacunada es distinta”.

Para Aliaga, sin las millones de dosis aplicadas la situación actual sería absolutamente fúnebre. 

Test de Covid en el Hospital Santojanni. Foto: Luciano Thieberger

Y acá es cuando importa la ola ninguneada de diciembre de 2020.

“Yo sigo creyendo que la suba que tenemos ahora tiene una correlación con la suba de diciembre de 2020, que para mí se dio por el relajamiento de los cuidados y las reuniones sociales. Este año se dio de un modo muchísimo peor: más reuniones con amigos y familiares, más eventos y espectáculos en espacios cerrados”, apuntó.

Sin embargo, siguió, la película actual podría pegar un volantazo. “Seguir del mismo modo que el año pasado”, aventuró.

“Hay que recordar que hacia el 10 de enero, una semana después de que la gente se juntara para las Fiestas y ya estando de vacaciones, los casos empezaron a bajar. Por más que la gente lleve el Covid a otros destinos, se está mucho al aire libre y con menos reuniones. Es mi hipótesis”, resumió.

Futuro

Si es como Aliaga pronostica, aunque la aceleración tremenda de contagios hoy recuerde (y supere) el alza descomunal de abril-mayo, esta tercera ola recién comenzada podría terminar pareciéndose más a la explosión corta que se vivió hace exactamente un año.

Con una diferencia fundamental: entre diciembre de 2020 y abril de 2021, las terapias intensivas mantuvieron una ocupación que rondó entre las 3.000 y 4.000 camas. La tercera ola, en cambio, arrancó “con un mínimo de 560”, recordó Aliaga, quien se mostró cauteloso con lo que podría pasar en este sentido.

Vacunación contra el coronavirus en Mendoza. Foto: Ignacio Blanco / Los Andes

Ahora ya están arriba de 850. Tampoco es verdad que no pase nada. No pasa en la proporción de los contagios. Pero hay un porcentaje de personas que se agravan. Va a haber una suba que ya se ve en las terapias y una suba en las muertes”, señaló.

Y, luego, concluyó: “Llegamos a tener un mínimo de 50 muertes semanales reales por fecha de deceso. Hace cinco semanas estábamos en 80 o 90. Ahora seguro estamos al doble. Es una cifra lejísmos de los 600 fallecidos por día que llegamos a tener en junio. Es otra la situación. Pero no es para decir ‘contagiémonos, total no pasa nada‘”.

PS

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