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sábado, 4 febrero, 2023

Fierreras de hojalata: tienen 16 años, aprendieron a reciclar aluminio en la escuela y fabrican autos y motos de juguete que venden en las redes

Leila y Yamila acaban de terminar 4to años del Colegio Nuestra Señora del Buen Consejo, de Barracas.

Las amigas arman los modelos y los venden por Internet. (Foto: gentileza Leila Tula).

Un proyecto escolar, latas recicladas, una pasión heredada y una indiscutible habilidad. El combo resultó inspiración para que Leila Tula, de 16 años, diera el puntapié para iniciar un novedoso emprendimiento.

Con el visto bueno de las familias, junto con Yamila Pereira, amiga y compañera de colegio, comenzaron a confeccionar réplicas de autos y motos de colección y las venden por Instagram. Por su puesto, como aseguran a TN, la prioridad, sigue siendo el estudio.

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Este año el Colegio Nuestra Señora del Buen Consejo, de Barracas, obtuvo un premio de $2 millones por haber creado un colector solar con materiales reciclados que permitirá a familias en situación de vulnerabilidad de la zona tener agua caliente.

Las alumnas de 4to año, el curso que ideó el proyecto y al que asiste Leila, utilizaron botellas de plásticos PET, latas de aluminio y envases de tetra brik. Para reunir la cantidad necesaria, realizaron campañas y una convocatoria que involucró a toda la escuela.

Las chicas confeccionan autos y motos a partir de latas de aluminio. (Foto: gentileza Leila Tula).

El termotanque solar fue un éxito y les valió el galardón que otorga Fundaciones Grupo Petersen sobre innovación en la escuela. Como se reunió una gran cantidad de material, entre ellos, latas de gaseosa y cerveza, se les ocurrió otra idea.

“Habían sobrado muchas porque no eran adecuadas para el proyecto, por la medida y otros detalles, entonces le consulté a la rectora Alejandra (Fernández Pedemonte) si me las podía llevar, porque era un desperdicio”, cuenta la adolescente.

“En ese momento no sabía bien qué hacer, pero empecé a buscar ideas y apareció esto”, agrega. “Además me gustan mucho los autos, por mi papá, que me enseña mucho sobre el tema”, agrega.

El relato suena sencillo, pero el nivel de detalle y dedicación que exhiben las piezas terminadas denota una habilidad innata para las manualidades y, según confirma Leila, para las actividades artísticas en general.

“El primer auto que hice para mi no era una gran cosa, pero lo llevé al colegio y lo regalamos junto con una caja de alfajores al grupo que más materiales reciclados había reunido. Les gustó a todos y me incentivaron para seguir con el proyecto”, dice.

Fue entonces cuando Yamila se entusiasmó y se sumó para trabajar en equipo. “Ella hace las motos y yo los autos”, detalla la joven que vive en Avellaneda junto a su papá Fabio, su tío y su perro.

De una a dos semanas: cuánto tardan en fabricar los autos de colección con latas recicladas

Con planos que consiguió en Internet, Leila ideó varios tamaños de autos. De acuerdo con el detalle y la funcionalidad, demora de una a dos semanas, también considerando la disponibilidad de tiempo.

(Foto: Instagram – @m10association.ly).

“En el colegio presentamos la idea y les gustó. Además nos permitieron difundir nuestras redes y vender los modelos, pero nunca dejamos de lado las clases. La idea es hacerlos más en tiempos libres, o a principio y fin de año, como ahora”, señala la joven que pasó a 5to año.

Según apunta, utilizan pocos materiales y herramientas que tienen en las casas, como trinchetas, tijeras y lijas. “Todo con mucho cuidado porque te cortás sino. Me ha pasado, sobre todo cuando estaba empezando. Ahora también uso unas gafas protectoras para los ojos”, repasa Leila.

“Lavo bien las latas, por las dudas, y corto. Los tamaños varían, por ejemplo hago autos más chiquitos que son para que jueguen los nenes, con un eje adentro, que es como mecanismo para que puedan girar, y las tapitas son las ruedas”, detalla. Además, lija todo con mucho cuidado para evitar accidentes en los usuarios.

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“Estoy orgulloso”: el apoyo de la familia para el emprendimiento

“Mi papá ya me conoce. Sabía que iba a hacer algo cuando traje las latas porque me encantan estas cosas. Al principio me ayudó, pero después ya le dije que me dejara”, dice Leila. “Ahora él los va calificando”, se ríe.

Leila de chiquita junto a su papá Fabio. (Foto: gentileza familia Tula).

Fabio, el papá, admite su pasión por los autos y se muestra orgulloso. “Ella tiene vocación de artista, para todo lo que hace relacionado muestra una facilidad impresionante”, describe.

Estoy muy orgulloso y el colegio es muy bueno, la ayuda mucho. Va desde jardín de infantes y ahora está a punto de terminar. Estoy contento, Leila es muy buena hija y alumna. Es así como hace con los autos, muy meticulosa, detallista”, cierra.

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