Qué significa para Cristina Fernández perder el quórum en el Senado

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Con sus triunfos en Córdoba, Santa Fe, Mendoza, Corrientes, La Pampa y Chubut, la oposición de Juntos por el Cambio logró arrebatarle el quórum propio en el Senado a la vicepresidenta. A partir de diciembre, el Frente de Todos y la Cámara que preside Cristina Fernández de Kirchner bajará de 41 lugares a 35, dejando en el aire la posibilidad de abrir las sesiones que necesita 37 acuerdos.

De esta forma, el bloque oficialista en la Cámara alta quedará en una situación inédita para el peronismo desde 1983. Desde diciembre, el peronismo quedaría con 35 bancas, a dos de la mitad más uno, mientras que Juntos por el Cambio llegaría a 33, sumando propios y aliados.

Uno de los distritos claves para este avance opositor en el Senado fue La Pampa, donde la coalición opositora cosechó el 48,5% de los sufragios, mientras que el Frente de Todos sacó el 41,9%. También sumó el triunfo en Chubut, donde se impuso Juntos por el Cambio con el 38,63%, mientras el Frente de Todos llegó al 27,3%.

En tanto, en Santa Fe Juntos por el Cambio se impuso con el 40% de los votos, contra el 32% que sacó el Frente de Todos. Allí vencía el mandato de dos senadores del oficialismo nacional y uno de una legisladora que responde a Juntos por el Cambio, por lo que ahora se revierte el reparto de bancas. En Córdoba, en tanto, el Frente de Todos se quedó sin representantes en el Senado, ya que Juntos por el Cambio logró un amplio triunfo y el segundo lugar fue para Hacemos por Córdoba, el espacio liderado por el gobernador Juan Schiaretti, distanciado del kirchnerismo.

Qué significa tener quórum

Tener quórum implica tener la cantidad de votos requeridos para dar validez a un acuerdo, en este caso a un proyecto de ley presentado en el Senado. Cuando una fuerza tiene quórum propio o mayoría automática no necesita hacer acuerdos con legisladores de otros partidos. En este caso particular, es la primera vez en 38 años que esta situación cambia en la Argentina. Al perder la mayoría automática, un partido político tiene que consensuar con otros actores a la hora de tomar decisiones. Eso es lo que le espera al oficialismo a partir de diciembre.

La remontada de los candidatos a diputados en Chaco y Tierra del Fuego, sumado al descuento de poco más de un punto en la provincia de Buenos Aires, no se reflejó en las provincias donde se disputaban lugares para ingresar al Senado. Esto presenta una nueva hoja de ruta para el peronismo y para Cristina Kirchner, que ya no dependerá de los oficialistas puros para hacer caminar las leyes en el recinto.

Sin embargo, como cuenta esta nota de PERFIL, hay buenos augurios en el Frente de Todos por los aliados que se pueden sumar para completar el quórum. Por un lado, el rionegrino Alberto Wereltilneck, que comenzará a tener un rol importante en el Congreso a partir de estos nuevos movimientos. Por el otro, la representante de Misiones, Magdalena Solari Quintana, a quien desde el oficialismo también ven con buenos ojos y la consideran como una aliada que ya funciona como tal. Con ambos, el peronismo llegaría al número deseado de 37. También se desprende la opción de la integrante del Movimiento Popular Neuquino, Lucila Crexell, pero desde el entorno panperonista van más por los primeros dos como asociados.

Los números negativos  en Santa Fe y La Pampa también dejaron a Cristina Kirchner sin dos de sus mujeres de mayor confianza: María Luz Alonso, que perdió en la lista de La Pampa y era secretaria administrativa del Senado; y María de los Ángeles Sacnun, que no pudo renovar banca en Santa Fe donde el peronismo cayó con la periodista Carolina Losada.

Pérdida de bancas pero primera minoría

La historia legislativa nacional dice que el peronismo perdió el quórum en el año 2009, la primera elección de medio término donde cayó el kirchnerismo. Luego pudo recuperar su peso específico en el 2015, año donde llegó a la Casa Rosada el gobierno de Cambiemos. El escenario de estos dos años que le quedan al Frente de Todos es bien distinto: es gobierno y deberá buscar socios parlamentarios en la Cámara alta.

En el acto de este domingo en el Complejo “C” de Chacarita, luego de haber hecho público un mensaje grabado para anunciar un nuevo comienzo para el gobierno, el presidente Alberto Fernández se envalentonó con una victoria frentetodista más allá de la caída a nivel nacional con Juntos por el Cambio. Tres hechos podrían fundamentar esta paradójica declaración: la remontada oficialista en Chaco y Tierra del Fuego, donde el gobierno viró los resultados de septiembre para diputados, y el ascenso que lo dejó a un punto del cambiemismo en la provincia de Buenos Aires. Pero también aparece como cuestión de peso que el peronismo, todavía, mantiene la primera minoría en la Cámara que preside CFK. 

Si bien la caída de 41 butacas a 35 muestra que se desinfló el poder oficialista en el recinto, deberá apelar a la artesanía legislativa para convencer a los senadores de bloques independientes para que las leyes no se frenen en el Senado.

Reconfiguración de Comisiones

Los movimientos que va a producir la renovación de 24 bancas se van a expresar también en la nueva composición de las comisiones que forman parte del Senado. Allí mantener la primera minoría es una buena noticia para el Frente de Todos porque le permite negociar con más tonificación. El rol de estos órganos es tratar los proyectos de ley de su área especializada y emitir dictámenes que después pueden llevar las propuestas al recinto.

Aquí también se juega parte del poder oficialista y opositor para ubicar legisladores en lugares estratégicos. Y toman aún más dimensión los roles de Weretilneck y Solari Quintana, quienes a lo largo de los dos años de gobierno se mostraron congruentes con los proyectos de ley oficialistas y apoyaron la mayor parte de sus disposiciones.

Finalmente, se presenta como una señal de atención la llegada de la senadora cordobesa Alejandra Vigo, representante del peronismo que está casada con el gobernador Juan Schiaretti, reconocido por su mala relación con el kirchnerismo. A este contexto se suma la carrera hacia las elecciones 2023 y la posibilidad, siempre latente y analizada, de que el cordobesismo finalmente se exponga a la disputa nacional por la presidencia. Por eso la llegada de Vigo será interesante para ver si será opositora u oficialista.

GI/FL

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