La Sylphide, una joya del ballet romántico

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La carrera de Danza del Instituto Superior de Arte del Teatro Colón presenta el próximo viernes 19, sábado 20 y domingo 21 de noviembre una suite de escenas del ballet La Sylphide, creada por el danés Auguste Bournonville en una versión de Mario Galizzi.

Son los alumnos del ciclo superior de esta carrera -y quién sabe, futuras estrellas del Teatro Colón- quienes interpretarán estos fragmentos de una obra paradigmática del período del ballet romántico.

Hagamos un poco de historia. La primera vez que se estrenó un ballet con ese título fue en la Opera de París en 1832. Su autor, Filippo Taglioni; su intérprete, Marie Taglioni, hija de Filippo y que con este rol pasaría a convertirse en un auténtico mito del ballet romántico y del ballet en general.

La ultima puesta en el Colón ahora serán los estudiantes los que subirán a escena. Foto Máximo Parpagnoli

Entre otros rasgos, fue la primera bailarina -o de la que quedaron más documentos certeros- que usó zapatillas de punta. Con La Sylphide se inicia una producción enorme de obras en la misma línea que trascendieron las fronteras de París y de la misma Francia.

El personaje de la sílfide, criatura irreal y evanescente de antiguas leyendas escocesas, se encarnaba de una manera perfecta en Marie Taglioni y en su cuerpo menudo, cuyos pies parecían casi no tocar el suelo. Y, por otra parte, su amor imposible con el granjero James representaba también el ideario romántico que finalmente llegaba al ballet después de impregnar durante décadas la literatura, la música y la pintura.

El fenómeno Marie Taglioni desató una verdadera “taglionimanía” por esta feliz combinación de circunstancias: su físico aparentemente frágil (aunque no era en absoluto frágil, a pesar de su delgadez); la hazaña de bailar sobre las puntas, que acentuaban la impresión de que era un ser de otro mundo; y la coincidencia de la obra La Sylphide con el espíritu de la época.

“La Sylphide”, en agosto de 2019, en el Colón. Foto Martín Bonetto

Una nueva palabra se sumó al vocabulario de todos los días: sílfide. Y aparecieron peinados, vestidos, flores e incluso humores a la manera de la Taglioni. Se acuñó también un nuevo verbo: “taglionizar”, que significaba moverse a la manera de Marie Taglioni.

En 1836 Auguste Bournonville creó su propia Sylphide influido por aquélla de Taglioni que había visto dos años antes en París y para la que utilizó la misma partitura y el mismo libreto. Se estrenó en el Teatro Royal de Copenhagen y él mismo interpretó el papel del granjero James, que desarrolló más ampliamente desde el punto de vista técnico.

La obra misma era más breve y menos metafísica que la de su colega, quizá porque estaba más subrayado el desgarramiento de James entre su novia Effie y ese ser irreal que es la sílfide. Fue una de las obras más apreciadas del repertorio del Ballet Real Danés y luego se difundió internacionalmente y tomada por muchas compañías sin interrupciones hasta el día de hoy.

Sabrina Streiff tuvo la tarea de reponer y adaptar esta versión reducida, a partir del original de Bournonville, que mostrarán los alumnos del Instituto Superior de Arte del Teatro Colón.

Cuándo y dónde

Se verá el viernes 19 y sábado 20 de noviembre a las 20 horas, y el domingo 21 a las 17 horas en el Auditorio de Belgrano, Cabildo y Virrey Loreto.

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