Cómo impactó el resultado de las elecciones legislativas en Washington y Wall Street

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Las elecciones legislativas fueron seguidas con atención en Washington y Wall Street, donde analistas consultados por Clarín destacan que seguirá un escenario “complejo”, tanto en el plano económico como en la relación bilateral con Estados Unidos. Miran como preocupación la lucha por el poder en el Frente de todos, esperan un escenario “más moderado” y destacan como “una buena señal” que el presidente Alberto Fernández haya dicho que presentará un plan económico que contemple un programa con el Fondo Monetario Internacional.

Consultada Lisa Schineller, analista principal para la calificación soberana de Argentina de S&P Global Rating, dijo que el escenario “seguirá siendo complejo durante el resto del gobierno de Alberto Fernández” y remarcó que “las elecciones amplían el historial de frustración de la población con respecto a la incapacidad de la clase política para generar resultados económicos positivos y duraderos, lo que en sí mismo sustenta la recurrente volatilidad macroeconómica”.

La analista se refirió además al discurso del presidente Fernández tras las elecciones. Sus comentarios “sugieren cierta moderación y esperanza de cooperación entre partidos, pero las realidades de la política antes de las elecciones nacionales de 2023 probablemente limitarán esa amplitud y profundidad”.

Añadió que “es probable que las divisiones internas en el FdT persistan, ya que la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner estuvo ausente. Dicho esto, los comentarios del presidente son coherentes con nuestra opinión sobre la gran importancia económica que tiene para Argentina llegar a un eventual acuerdo con el FMI (y los incentivos son también para que el FMI lo haga)”.

Schineller apuntó que “la falta de financiación en los mercados de capitales locales y mundiales implica importantes limitaciones para la política del gobierno”.

En conclusión, señala la analista, “no esperamos un giro significativo en las políticas durante los dos años restantes de la administración del FdT. Más bien, vemos margen para reducir algunos desequilibrios. La interacción de los cálculos políticos y las limitaciones económicas (el grado de apoyo del contexto mundial, el nivel de los precios de las materias primas, etc.) determinará el orden de magnitud de cualquier estabilización de las políticas”.

Agregó que “la necesidad de negociar con una oposición más fuerte en el Congreso, que debe aprobar cualquier acuerdo con el FMI, influirá un poco en el tono de la política. Sin embargo, el posicionamiento político de cara a las elecciones de 2023 comienza ahora; y es esa elección la que desempeñará un papel mucho más determinante a la hora de que Argentina cambie la dirección de su política”.

Para Hans Humes, fundador y jefe de inversiones de Greylock Capital Management, “el anuncio de la presentación de un plan económico es una buena señal. La preocupación obvia que tienen los mercados financieros es que se redoblen las políticas que se consideran poco sólidas desde el punto de vista fiscal. Está claro que los mercados esperan que las elecciones den lugar a mejores condiciones para un enfoque más prudente y moderado de la economía y de las negociaciones con el FMI”.

Humes agregó que “se ha expresado la preocupación de que el ministro Guzmán pueda dimitir también. Eso sería problemático en opinión del mercado, ya que ha sido una persona clave en las negociaciones con el FMI”.

El experto apunta que “la reacción del mercado ha sido positiva, pero algo apagada. Los analistas y los inversores parecen haber superado el punto de ser simplemente alcistas. En general, las señales son positivas –especialmente las del presidente Fernández con respecto al FMI– pero el mercado necesitará más para tener confianza en Argentina”.

Fernando Losada, jefe de investigación de mercados emergentes de Oppenheimer & Co, señaló a Clarín, que “estas elecciones le dan mayor poder de control a la oposición en el Congreso, lo que es una señal favorable importante, pero no garantizan un cambio de rumbo en la política económica. Después de tantos arranques en falso, y dada la situación delicada en la que se encuentra la economía argentina, muchos inversionistas van a tomarse un tiempo antes de volver a poner su dinero en activos nacionales”.

Para Losada, “si bien se han anunciado algunas intenciones de lograr un acuerdo político nacional, la decisión de acordar con el Fondo no va a depender de la oposición sino de la coalición gobernante, que todavía tiene dos años más por delante en el gobierno. La retórica oficialista con respecto al FMI se endureció durante la campaña, pero ahora volvemos a la realidad y habrá que acercar posiciones si el Gobierno realmente quiere llegar a un acuerdo con el Fondo”.

El experto cree que aún hay dificultades para avanzar en las negociaciones: “Hoy por hoy todavía hay diferencias en varias áreas: profundidad del ajuste fiscal, controles cambiarios y de precios, financiamiento monetario del déficit. Si el gobierno se radicaliza e ignora al Fondo, las consecuencias serían muy complicadas”.

Sobre la relación bilateral con Estados Unidos, Benjamín Gedan, ex funcionario para la región de Barack Obama y hoy director del Argentina Project del Wilson Center, cree que “los funcionarios estadounidenses han dejado de lado los amargos recuerdos de la administración de Cristina Fernández y han buscado fortalecer los lazos con el gobierno de Fernández. El revés electoral del domingo podría debilitar esta importante relación si las heridas políticas de Fernández envalentonan a los elementos de extrema izquierda de su coalición”, según dijo a Clarín.

Sin embargo, Gedan cree que esta alternativa se podría evitar. “Después del mal desempeño del Frente de Todos en las PASO, los peronistas moderados que reconocen el valor de los fuertes lazos con Washington terminaron en posiciones clave, incluyendo a Juan Manzur. Además, Sergio Massa, un hábil interlocutor en Washington y Nueva York, seguirá siendo un actor principal en la coalición peronista”.

El experto resaltó además que en el discurso del domingo “Fernández prometió un nuevo programa del FMI y llamó a un diálogo nacional”.“Aun así, el presidente está debilitado políticamente, y una lucha por el poder en la coalición tendrá consecuencias imprevisibles para la política exterior de Argentina”.

“La lucha por el poder tras las elecciones probablemente paralizará la política exterior de Argentina, pero si acaba fortaleciendo a los funcionarios que desconfían de Washington y admiran a la dictadura china, podría poner la relación entre Estados Unidos y Argentina en un terreno inestable”, concluyó.

Para Paula Alonso, profesora de Historia y Asuntos Internacionales de la George Washington University, experta en América latina y Argentina, “el peronismo más exitoso históricamente ha sido el que logró combinar una retórica cargada de ideología con pragmatismo político”.

Agregó que “​la Argentina no tiene acceso a créditos del mercado internacional sin el acuerdo con el FMI, al cual llegará tarde o temprano. La votación del viernes en la OEA sobre Nicaragua puede ser una muestra del comienzo del cambio en su posicionamiento regional, pero el verdadero test le llegará al gobierno nacional cuando tenga que definirse sobre las elecciones en Venezuela del 21 de noviembre”.

Alonso señala que “la figura del Presidente ha quedado erosionada doméstica e internacionalmente. Su repunte, bajo la lupa norteamericana, dependerá de su capacidad para pilotear el país hacia dos ejes principales: un programa económico viable que incluye un acuerdo con el FMI, y el compromiso con la democracia y sus valores tanto en la política doméstica como en la política exterior. Una derrota electoral en los bastiones kirchneristas le puede brindar a Alberto Fernández el espacio que necesita si decide, finalmente, apuntalar al país en esas direcciones”.

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