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domingo, 25 septiembre, 2022

La economía brasileña se frena y le resta empuje a la recuperación argentina

Las luces amarillas que venía mostrando la economía brasileña pasaron a rojo la semana pasada, cuando la inflación de octubre marcó 1,25%. Si bien el registro está muy lejos del 3,5% que acusó Argentina para ese mismo mes, en el país vecino el salto de los precios despertó las alarmas de cara a un escenario difícil en 2022.

En el año electoral, en el que todo indica Lula Da Silva y Jair Bolsonaro se disputarán la presidencia, Brasil crecerá 1% o menos. Esta retracción llegará luego de una expansión en torno al 6% este año que si bien le permitió recuperarse de la caída del 4% del PBI de 2020, a la vez despertó un fogonazo de inflación.

El 10,6% de alza de los precios de los últimos doce meses llevó a que el Banco Central de Brasil pusiera en marcha una agresiva política de suba de tasas. Según los analistas consultados por el Económico, la tasa frenará la inflación, pero el costo a pagar será que el país vecino enfrentará un proceso electoral con la economía estancada. Y a Argentina la debilidad de su principal socio comercial le dejará menos margen para crecer en un año en el que los analistas anticipan que la expansión rondará tan solo el 2%. 

“Brasil viene de un rebote fabuloso desde fines del año pasado, con tres trimestres con tasas de crecimiento importante. Este nivel de actividad caliente generó falta de materia prima e insumos, lo que empujó los precios al alza”, indica Gustavo Perego, director de Abeceb.

La respuesta ante la inflación fue subir la Selic, la tasa de referencia del mercado. Brasil entró a la pandemia con la tasa en 2% y ahora ya está en 7,5%. “No sería de extrañar que la Selic llegue a dos dígitos en 2022”, dice Perego.

“Suben la tasa porque la inflación se escapa y puede terminar el año en 8%. En 2022 van a tener inflación del 6%, más cerca de la meta”, explica Perego. La contracara es que “una subida de tasas enfría la economía y va a dar un crecimiento más cercano al 1% para 2022”.

“La última suba en la tasa de referencia fue a fines de octubre y de una magnitud de 150 puntos básicos, la más pronunciada de los últimos 20 años. La última vez que el Banco Central de Brasil llevó adelante una suba de más de 100 puntos fue en el cierre de 2002 cuando los mercados entraron en pánico previo a que Lula asumiera la presidencia”, detalla Milagros Suardi, analista de la consultora EcoGo. “Están priorizando el control de la inflación antes que la actividad”.

Para 2022, Sebastián Menescaldi, director de EcoGo, apunta que “el panorama empeora: hoy se espera un crecimiento de 1%; hace seis semanas era del 1,6%”.

“Puede ser que el crecimiento de 2022 sea de 1,5%, pero con resultados heterogéneos. El sector industrial va a estar un poco más golpeado, ya que la demanda interna va a estar contraída”, señala Perego.

Además de la evolución de las exportaciones otro tema que hay que seguir de cerca es el factor climático. En 2021 Brasil estuvo afectado por una fuerte sequía que afectó en la generación de energía hidroeléctrica, la principal matriz del país. “Esto también impacta en la producción de maíz y habrá que ver el año que viene en qué valores están los commodities, especialmente la soja, el maíz, el petróleo, el gas y el mineral de hierro”, dice Perego.

Otro efecto concreto de la sequía fue que Brasil se vio obligado a importar energía desde Argentina. Este intercambio, unido a las trabas que el gobierno de Alberto Fernández aplicó sobre las importaciones para frenar la salida de dólares, hicieron que en septiembre y octubre Argentina tuviera saldo superavitario.

Perego agrega que por cada punto porcentual que crece, Brasil aporta 0,25 al crecimiento argentino. “La desaceleración de Brasil va a impactar especialmente en las exportaciones de autos y metalmecánica y va a generar más presión con sus productos industriales sobre el mercado argentino”, dice.

Para Menescaldi, “no vemos que se venga un aluvión de productos importados desde Brasil porque las importaciones están reguladas. Además, el año que viene nosotros vamos a tener menos dólares que este año, lo que implica que el cepo importador va a seguir”.

Jorge Vasconcelos, director del IERAL, resalta que “el año que viene hay elecciones presidenciales y la polarización Bolsonaro/Lula no deja conforme a nadie respecto a la viabilidad de la economía. Hay temor de que Bolsonaro profundice el populismo y que en caso de que gane, Lula redoble la apuesta y viole pautas fiscales”.

El rol del Banco Central

El contrapeso de este vuelco al populismo es el Banco Central, que en Brasil actúa de forma independiente de la conducción política y por eso sube la tasa de interés pese al efecto negativo que esta movida tiene sobre la actividad económica.

El tipo de cambio está muy subvaluado, el de equilibrio sería de 4,5 reales y está en 5,5 reales. Eso obliga al Central a endurecer la política monetaria y ese combo genera preocupación en las empresas. Un reflejo de eso es que el Bovespa ha sido bastante castigado”, señala Vasconcelos.

El director del IERAL dice que la menor actividad en Brasil, junto con la subvaluación del real, “probablemente le ponga techo a las exportaciones argentinas hacia ese destino”.

“Una relación cambiaria que no favorece a las exportaciones argentinas genera un combo preocupante. Veremos después de las elecciones cómo sigue la política cambiaría en Argentina. Hoy la relación de competitividad es muy negativa para nuestras empresas”, remarca Vasconcelos.

Para el año próximo, “lo más probable es que Brasil enfrente un enlentecimiento marcado del crecimiento, más que una recesión. No se espera que la demanda caiga en términos absolutos”.

Como un componente que podría jugar a favor de la expansión de la actividad en 2022, Vasconcelos menciona a ”los ahorros que las familias brasileñas generaron durante la pandemia que podrían volcarse al consumo. Si el horno político se tranquiliza, hay motores que podrían seguir funcionando, como el empleo. Eso atenuaría esa desaceleración”.

Además, advierte que si la sequía se revierte y hay una recuperación de las lluvias, ”eso aflojaría el tema de las tarifas eléctricas y la disponibilidad de energía para las empresas. Esa moneda todavía está en el aire”.

AQ

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