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domingo, 25 septiembre, 2022

Hogares hiperconectados: un centro de trabajo, ocio, educación y vida familiar

El hogar nunca volverá a ser lo mismo. Lo que fue el ámbito natural de convivencia familiar hoy es la plataforma de muchas actividades sociales de las personas, por impulso de la pandemia y sobre todo a partir de la extensa cuarentena. Para los especialistas, el encierro obligatorio aceleró la adopción de nuevas tecnologías y la vivienda, de golpe y porrazo, fue oficina, escuela, cine, restorán, consultorio médico, almacén, supermercado y shopping. Dos datos ilustran esos cambios. A fines de 2019, apenas el 7% de las personas trabajan en forma remota. Un año después, lo hacía el 49,4%. Además, en 2020 1,3 millones de personas compraron online por primera vez.

La pandemia cambió la manera de trabajar, de consumir y también la vida hogareña. Y eso fue posible por los avances telemáticos y la proliferación de dispositivos electrónicos. De todo eso se habló en el panel “Hogares hiperconectados”, organizado por Clarín, en la que participaron Gustavo Sambucetti, de la CACE (Cámara Argentina de Comercio Electrónico); Federico Hellemeyer, de Afarte (Asociación de Fábricas Argentinas Terminales de Electrónica); Gabriel Barbagallo, gerente de OSDE; Joan Cwaik, docente y divulgador; y Eduardo Petrolatti, del grupo Adrián Mercado. Todo bajo la conducción de Daniel Fernández Canedo y Diana Baccaro, editores del diario Clarín.

El impacto del Covid-19 alteró costumbres y hábitos. “La pandemia sin tecnología es impensable”, definió Cwaik, pero enseguida remarcó sobre la necesidad de “comprender las tendencias que llegaron para quedarse y sus consecuencias”. Una de ellas, acaso la más importante, son las modificaciones de los vínculos humanos. “Por ejemplo -agrega Cwaik- en la actualidad hablamos más por WhatsApp y no cara a cara”. Otro aspecto fue el cuidado de la salud, un rubro clave desde el inicio de la pandemia.

El desafío para OSDE, dice Bargallo, fue doble. Por un lado, para capacitar al personal para “mantener el servicio de atención médica”, algo no menor. Bargallo expresó las enormes dificultades de reconvertir el servicio presencial al virtual. “Teníamos experiencias previas con la telemedicina, pero de repente, la demanda explotó”, asegura. Todo envuelto en un contexto de las primeras olas de contagios, de temores mutuos entre médicos y pacientes y las restricciones para transitar.

¿Entramos definitivamente en la era de las consultas remotas? Bargallo no es tan tajante al respecto. Dice que muchas de estas tendencias se mantendrán vigentes pero otras volverán a su cauce original. Subraya que pese a todos los avances “la telemedicina no deja de ser una herramienta, porque el profesional de la salud es irreemplazable“. De todos modos, agrega que el sistema de salud tiene que estar preparado para que las dos formas (presencial y virtual) se complementen. “Estamos en una curva de aprendizaje”, sentenció.

El prolongado encierro del año pasado propició y aceleró conductas previstas para más adelante. Por eso, mucha gente revalorizó la cocina, el cine a distancia y el shopping electrónico. “La casa era para el ocio, el descanso y la alimentación y pasó a ser el centro de comando de toda la vida. Hubo que incorporar más tecnología y conectividad”, explica Hellemeyer. Según dijo, “algunos dispositivos se multiplicaron dentro de las casas, como las TV y también las herramientas informáticas, para usos distintos: trabajo, educación, comunicaciones y entretenimiento”. Así lo demuestra el alza de la venta de electrodomésticos, que creció en 2021 versus 2020 un 183%, según datos del INDEC.

En lo que hace a las viviendas, lo mismo que en la calle, la búsqueda se orientó a los espacios abiertos y alejados de las grandes urbes. Petrolatti señala que por eso, un balcón que cotizaba al 50% del valor del metro cuadrado cubierto, hoy cuesta lo mismo. “Eso es más valorado que estar cerca de una boca de subte”, señala el entendido. También comenta la tendencia “migratoria” hacia la zona norte de Capital y el conurbano, todo “en un marco inmobiliario particular”, de parálisis en las ventas. ¿Esto es para siempre? Petrolatti dice que no, que “la pandemia es una foto”. La razón es que “no es fácil acostumbrarse a vivir en barrios aislados de la ciudad”.

El consumo online se disparó en niveles proyectados para dentro de 5 años. En 2020 se duplicó el monto de ventas electrónicas con respecto al año anterior. Y volvió a duplicarse entre 2020 y 2021, hasta alcanzar los $631.788 millones en el primer semestre de este año, según datos de Kantar/CACE. Sambucetti analizó que “fue un crecimiento exponencial”. Y que “los alimentos, bebidas, el delivery, la tecnología, decoración y materiales para la construcción fueron los rubros que más crecieron”, enumera.

Pero el boom de la demanda por Internet y los teléfonos móviles obligó a las empresas a adaptarse a la modalidad de la venta virtual. “La realidad -añade- es que del 20 de marzo al 30 de abril del año pasado, hubo que poner el tema arriba de la mesa” y resolver temas como “la logística y los medios de pagos” por lo cual hoy “tenemos una industria más desarrollada y capacitada”. No sólo las formas cambiaron. Si en 2020 los pasajes eran el primer rubro del comercio electrónico en la Argentina, en 2021 son los productos para el hogar, muebles y elementos para el jardín.

Esto tiene que ver, señala Cwaik, con que “estar más tiempo en los hogares, nos hizo descubrir si nuestras casas estaban preparadas“. Por otro lado, el tecnólogo subraya “lo rápido que cambian las estructuras de consumo y las preferencias, porque las personas conviven mucho más”. Para el año próximo, Cwaik proyecta que se profundizarán las tendencias que se insinuaron durante la pandemia.

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