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domingo, 27 noviembre, 2022

El rock de Martín Guzmán, ¿me quedo o me voy?

“Estimada, me tienes que decir, ¿me quedo o me voy?

Así es el arranque de Should I stay or should I go? (¿Me quedo o me voy?), himno del punk rock que compuso la banda inglesa The Clash (1982) y sirve para describir el momento que enfrentarán Cristina Kirchner y Martín Guzmán en las próximas horas. ¿Sigue el ministro o se irá?

Cerca de Alberto Fernández dicen que el Presidente respalda al ministro. Pero admiten que Guzmán es apuntalado como responsable del deterioro de la imagen del oficialismo. Así lo dicen en conversaciones privadas ministros y, principalmente, La Cámpora.

Los factores que ejercen presión sobre Guzmán son dos.

Primero, en época de elecciones el ala política pretende siempre aumentar el ritmo del gasto más que lo que el ministro de Economía desea. Hay que decir que esto aplica para todos los gobiernos, radicales, peronistas e incluso del PRO. O sea, no es una novedad.

¿Cuál ha sido entonces la nota sobresaliente esta vez? Que el déficit fiscal primario podría terminar cerca de 2% del PBI (incluyendo la ayuda del FMI) este año según estimaciones de la consultora Eco go. Un ajuste no menor si se tiene en cuenta que el año pasado fue 6,5%.

La mayor inflación, la súper cosecha, el impuesto a los ricos y la ayuda extra del FMI, ayudaron a Guzmán a corregir la magnitud del desequilibrio. También se licuaron jubilaciones, salarios públicos y no se mantuvieron los programas Covid.

Está “llevando a cabo una política de ajuste fiscal equivocada”, escribió la vicepresidente luego de las PASO.

En segundo lugar, el Instituto Patria no vio con buenos ojos que Guzmán haya pretendido despedir al subsecretario de Energía Eléctrica, Federico Basualdo, a través de los medios. Y menos, aumentar las tarifas en un año de elecciones. “Fue una torpeza”, dicen desde un ministerio.

Los planes de Guzmán para futuro no revierten ninguno de estos dos factores. Para destrabar la negociación con el FMI, se requerirá definir un sendero a la baja del déficit de las cuentas públicas y, de la mano, subir tarifas.

Fuentes al tanto de las negociaciones desde EE.UU. cuentan a Clarín que las conversaciones con el FMI siguen trabadas. Aún cuando Alberto Fernández y su equipo económico hablan de avances y de un acuerdo antes de marzo. La mayoría de las consultoras espera que así sea.

Un trabajo de la consultora Equilibra precisa cuáles son las diferencias.

“Argentina plantea una reducción del déficit primario de 0,7 puntos porcentuales del PBI y el staff del FMI está pensando en un esfuerzo de 1,5 p.p. para bajar significativamente el financiamiento del bache con asistencia del BCRA”.

O sea, la discusión con el FMIes por plata y por la magnitud del ajuste.

¿Hasta qué punto tolerará La Cámpora esta discusión en los medios?

Roberto Feletti, hoy secretario de Comercio, solía recordar (ahora tal vez menos) que cuando Cristina Kirchner perdió las legislativas de 2009 y designó de ministro de Economía a Amado Boudou (Feletti era su 2) en lugar de Carlos Fernández, una de las primeras cosas que hicieron fue tomar un avión e ir a negociar con el FMI. El organismo pidió un nuevo canje, pagar al Club de París, arreglar los juicios del CIADI, apoyar la capitalización del FMI y un artículo IV.

Boudou dijo sí a todo.

Kirchner lo llamó al otro día y le dijo que se olvidara. Una misión del Fondo no vendría a Buenos Aires.

¿Aceptará el kirchnerismo ver al staff recibido por Guzmán en 2022?

No sólo se entrevistaría con el gobierno. También con la oposición. Y encima Juntos por el Cambio y los liberales ganarán peso desde mañana, con lo cual habrá fotos (curiosamente los liberales, por definición, son críticos del FMI que diseñó Keynes).

¿Guzmán se quedará o se irá?

El kirchnerismo cambió tres veces de ministro de Economía después de una elección legislativa. En 2005, Néstor Kirchner le pidió la renuncia a Roberto Lavagna y lo reemplazo por Felisa Miceli. En 2009, Boudou ingresó en lugar de Carlos Fernández. Y en 2013 Axel Kicillof entró por Hernán Lorenzino.

La discusión con el Fondo Monetario promete ser dura. O durísima.

Según Equilibra, el FMI señaló en un documento que el precio del dólar está atrasado 15% en términos reales. Y las tarifas 18%. “Corregirlo implicaría una brusca aceleración de la inflación”.

En Washington no asumió aún el nuevo director del Departamento de Hemisferio Occidental, Ilan Goldfajn, un economista súper ortodoxo, ex presidente del Banco Central de Brasil. Su mirada sobre la economía se parece más a la de su antecesor, Alejandro Werner, que a la de Guzmán. Seguramente Werner ya le contó a Goldfajn lo que dijo en público. Que el ministro firmará un acuerdo que será “una curita” y que incumplirá.

En Argentina, el futuro de la conducción económica dependerá de la conversación que tenga después de hoy la conducción política del Frente de Todos.

Recién entonces Guzmán sabrá:

“Tienes que decirme, ¿me quedo o me voy?”. 

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