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lunes, 4 julio, 2022

Más del 60% de los argentinos siente que no existe un debido reconocimiento de la sociedad a las víctimas de la pandemia

Los datos fueron relevados por el Observatorio de Psicología Social Aplicada de la Facultad de Psicología de la UBA en un estudio sobre el estado psicológico de la población argentina. Se incrementó el riesgo de trastorno mental y la sintomatología depresiva. Qué grupos etarios se vieron más afectados.

Un estudio de la UBA determinó que más del 60% de los argentinos sienten que falta reconocimiento a las víctimas del covid (Foto: EFE)

“El 62,26% considera que no existe un merecido reconocimiento social a las víctimas de la pandemia”, afirmó un relevamiento realizado por el Observatorio de Psicología Social Aplicada de la Facultad de Psicología de la UBA. Tras casi dos años desde el arribo del Covid-19 y la imposición de restricciones y cuarentenas, los argentinos sufrieron un incremento en el trastorno de la ansiedad, en la sintomatología depresiva y hasta en la depresión, a los cuales se les sumó la incapacidad de transitar duelos.

El riesgo de trastorno mental de la población general se ha incrementado en relación con los estudios previos”, señalaron los especialistas, por lo que destacaron la necesidad de que se impulsen “políticas de monitoreo, detección precoz e intervención” para estos malestares, además de estrategias de promoción de la salud, conductas saludables y el acceso de la población a tratamientos psicológicos.

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La pandemia que profundizó los malestares psicológicos

En el sexto estudio de Salud Mental del OPSA, los especialistas destacaron que la pandemia se ha convertido en tragedia que ha superado a las crisis más graves del mundo moderno reciente, ya que sus consecuencias no se limitan a la salud, sino también a la economía, el desempleo, el transporte y la movilidad de las personas, y la educación, entre otros puntos. Con lo cual, “el sentimiento de libertad se vio amenazado”.

Según explicaron, tanto adultos mayores como los más jóvenes sufrieron secuelas de la pandemia, ya que mientras los primeros se vieron amenazados por la enfermedad, los otros “no recibieron a tiempo atención a sus necesidades”. “Esta población, y más particularmente los niños, sufrió drásticos cambios en su forma de vida”, entre los que enumeraron el aislamiento prolongado, “los apresurados y en ocasiones improvisados sistemas de educación de emergencia”, además de la deserción escolar y la exposición a la violencia doméstica.

Los psicólogos también advirtieron la aparición de secuelas psicológicas post-Covid-19, tales como alteraciones funcionales u orgánicas. “Hubo un incremento significativo de los síntomas psicológicos y del riesgo de padecer un trastorno mental entre el primer período (días 7 a 11) y el segundo período (días 50 a 55) de cuarentena”, puntualizaron.

Es más, entre los antecedentes demarcados en el análisis explicaron que en una revisión sistemática de 15 estudios, el 80% de los pacientes con COVID-19 presentó síntomas a largo plazo, donde el 13% reportó signos de ansiedad, 12% de depresión, 2% de trastorno obsesivo-compulsivo y el 1% de trastorno de estrés postraumático.

Ansiedad y depresión: las secuelas de la pandemia en los argentinos

El 12,51% de los participantes presenta riesgo de padecer un trastorno mental”, afirmaron los especialistas al señalar las consecuencias de la pandemia. Incluso, este número mostró un incremento con respecto a estudios previos, realizados durante 2020. “El estresor mayor y multidimensional de la pandemia impactó en mayor medida a las personas que tienen riesgo de desarrollar un trastorno mental, que no ha podido recuperarse”, aclararon.

La sintomatología ansiosa, según definieron los especialistas, consiste en un estado de alerta, preocupación y excitación que afecta particularmente aspectos fisiológicos. Los síntomas típicos son: hormigueo, sensación de calor intenso, debilidad de piernas, miedo, mareos, palpitaciones, sensación de ahogo y sudoración, entre otros. En tanto, la sintomatología depresiva consiste en tristeza, disminución de la capacidad para experimentar placer, pensamientos de contenido negativo, disminución de la energía, retraimiento social, alteraciones en la atención, la memoria, el apetito, el sueño y la disminución de la libido, entre otros.

Los participantes de sectores socioeconómicos autopercibidos más bajos reportaron mayores indicadores de severidad y discapacidad de sintomatología de depresión global”, destacaron desde el OPSA y explicaron que al contar con menores recursos se incrementó la sensación de vulnerabilidad y dependencia. “Particularmente, los niveles de sintomatología depresiva reportados duplican los hallados en población argentina previamente a la pandemia”, sentenciaron.

La pandemia y un abanico de consecuencias psicológicas

Una de las mayores tragedias del Covid-19 fueron los fallecimientos en soledad. Ya sea por protocolos ante los contagios o por la muerte de una persona infectada, los duelos irresueltos fueron un punto álgido para los argentinos. En ese punto, el estudio señaló que el 43,38% de los participantes reportaron al menos una muerte en su familia durante la pandemia.

Además, señalaron que el 58,32% informó que el deceso fue a causa de o vinculado al SARS-CoV-2. De este porcentaje, el 59,28% de los participantes consideró que las medidas de aislamiento y distanciamiento influyeron en su proceso de duelo y les impidieron procesar emocionalmente la pérdida de su ser querido.

En relación con este punto, una sensación que se hizo visible en las marchas de las piedras se transformó en números de la mano de los especialistas del OPSA, ya que “el 62,26% consideró que no existe un merecido reconocimiento social a las víctimas de la pandemia”. “A diferencia de las personas relevantes para la sociedad que reciben homenajes y reconocimientos especiales, las personas comunes o deudos tuvieron que ajustarse al mínimo o nulo procesamiento del duelo”, aseguraron en el documento.

Con estos datos en mente, los especialistas consultaron sobre las posibilidades que podrían tener estas personas de recibir tratamiento psicológico; mientras que el 24,07% ya se encuentra en contacto con profesionales, el 53.05% considera que lo necesitará.

Intervención y estrategias psicológicas para la pospandemia

Ante la situación psicológica de los argentinos, desde el OPSA señalaron que, “si bien la ansiedad es una emoción normal frente a situaciones de peligro y que la sintomatología observada es una reacción esperable los elevados niveles de ansiedad prolongados en el tiempo, pueden precipitar el inicio de trastornos mentales”, por lo cual advirtieron que es necesario implementar estrategias de “detección, tratamiento y seguimiento”.

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Entre las herramientas que podrían tomar los argentinos para comenzar a transitar una mejora psicológica se encuentra la actividad física o deportiva, y la práctica de la meditación y del yoga, entre otras actividades de “efectos saludables”, ya que se encuentra asociada con “menores niveles de severidad y limitaciones de la sintomatología ansiosa y depresiva”.

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