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San Fernando del Valle de Catamarca
viernes, 1 julio, 2022

¿Cómo controlar las hormigas en la huerta?

Aparecen especialmente en primavera. Combatirlas es una difícil tarea. Su laboriosidad y esfuerzo colectivo las han llevado al éxito evolutivo.

Son una plaga en primavera.

Las hormigas son insectos con una organización social muy compleja. Cada colonia está formada por miles de individuos y cada uno tiene un rol tan específico que funciona como una pieza de un “superorganismo”. Lo mismo ocurre en las sociedades de abejas, avispas y abejorros, todos himenópteros. Esta sociedad consta de varias castas. Hay individuos sexuados, machos y hembras alados que en primavera salen para realizar el vuelo nupcial. Estas hembras vírgenes fértiles, una vez fecundadas, pierden las alas. Los machos mueren luego del vuelo nupcial. La reina es una hembra fecundada, fundadora del hormiguero y la única con función reproductiva.

La casta trabajadora

El grupo más numeroso son las obreras. Son asexuadas y ápteras, sin alas. Si su función es cuidar el hongo del cual se alimentan, se las conoce como “jardineras”. Las “podadoras” son las que causan el daño a las plantas cortando los trozos de hojas que usan como sustrato para que se desarrolle el hongo. Las “transportadoras” se encargan de llevarlos al hormiguero. Las “limpiadoras” mantienen la higiene retirando restos y hormigas muertas. Las “nodrizas” atienden a la reina y cuidan las larvas y los huevos. Las “constructoras” hacen las galerías y depositan el material removido lejos del hormiguero. El último grupo está formado por los “soldados” que, provistos de impresionantes mandíbulas son el brazo armado y defienden a la colonia del ingreso de extraños.

La ciencia, en base a su comportamiento, ha ideado diferentes controles que no son tóxicos ni afectan al medioambiente.

El hormiguero

Luego de vuelo nupcial, la hembra fecundada cava una galería y regurgita el hongo que será el alimento de la futura colonia. Así queda establecido un nuevo hormiguero. Este tiene numerosas cámaras u ollas, ductos de ventilación y bocas que lo conectan con el exterior. Estas salidas están ubicadas en puntos estratégicos y dependiendo de la especie pueden tener o no un terraplén. Las dos especies de hormigas que “podan” las huertas y jardines son de los géneros Acromyrmex y Atta. Ambas tienen “espinas” en el lomo que les facilita el acarreo del material verde al hormiguero. Las bocas del hormiguero de la “hormiga negra común” (Acromyrmex lundii) son sin terraplén y rodeadas de palitos secos.

Cada hormiga tiene un rol determinado. (Foto: Adobe Stock)

Convivencia y control

Conocer un poco la complejidad de su organización es una herramienta para su control. La actividad de las hormigas está en relación con la temperatura y si bien el corte y el transporte del material verde ocurren durante todo el año, estas tareas se incrementan en el otoño y la primavera. En otoño, se aprovisionan para “pasar el invierno” y en primavera para “la creación” de los individuos alados que reproducirán la especie. Individualmente, también están bien provistas de defensas. Un duro exoesqueleto las protege a modo de armadura. Un olfato prodigioso, les alerta de los peligros y las orienta en sus caminos de feromonas. No hablan, pero se comunican practicando la trofalaxia, un “boca a boca” químico. La ciencia, en base a su comportamiento ha ideado diferentes controles que no son tóxicos ni afectan al medioambiente.

Un caballo de Troya

El hongo Beauveria bassiana es entomopatógeno, significa que tiene la capacidad de enfermar a los insectos al entrar en contacto con ellos. Las esporas de este hongo se incorporan en un cebo muy atractivo para las hormigas que acarrean al hormiguero. Este cebo se coloca cercano a sus caminos, sin obstruirlos. Es el principio del fin. Las esporas ingresan por los espiráculos de la hormiga, sus orificios respiratorios o adheridas a la superficie de su exoesqueleto. Si es por contacto, el hongo germina sobre la superficie y como un taladro penetra dentro de la hormiga. Allí coloniza sus tejidos y genera toxinas provocándole la muerte en pocos días. Este efecto se multiplica en todo el hormiguero ya que las esporas del hongo se instalan y continúan con su efecto en cascada con toda la colonia. Los primeros alcances se visualizan cuando las “obreras limpiadoras” retiran fuera del hormiguero a las hormigas muertas y momificadas por el hongo.

La lavanda crece muy bien en el cerco. (Foto: TN.com.ar)Por: Picasa

Otras estrategias

Las hormigas son muy selectivas al elegir a “sus víctimas”. Habas y arvejas, leguminosas ricas en proteínas están entre sus preferidas en la huerta. También tienen debilidad por los frutales cítricos. Las plantas debilitadas por falta de riego son también muy atractivas para ellas. La menta, el ajo, la ruda, el sésamo, el ajenjo y la lavanda tienen un efecto repelente. Incorporarlas en el cerco vivo es una buena decisión. Para las plantas con troncos delgados, como los frutales, existen barreras físicas que son efectivas durante un tiempo.

Una huerta bien planificada, con plantas cultivadas en el momento correcto, con los riegos y cuidados adecuados tiene menos probabilidades de ser atacada por hormigas u otras plagas. Para encontrar ese delicado equilibrio, además de experiencia e información, hay que tener un poco de “espíritu de hormiga”.

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