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lunes, 4 julio, 2022

¿Cuánto engordaste en pandemia?: en un año y medio, los argentinos sumaron de 3 a 8 kilos de peso

En medio de las flexibilizaciones y los casos de coronavirus que aún se contabilizan, la Argentina parece estar hoy más “afuera” que “adentro”. “Salimos de la cueva”, en algún sentido. Los reencuentros no paran, la vuelta a las oficinas tampoco y los gimnasios ya contienen las ansiedades de la previa del verano.

Entre miradas que van y vienen y reconocimientos físicos que ya bajan del barbijo, el comentario más habitual es si se ganó mucho o poco peso durante el aislamiento. No importa el ámbito. El tema surge.

A esa conversación ocasional, algo íntima, y a veces hasta desubicada, se la puede acompañar con estadísticas. Con foco en la salud. No en la estética.

La segunda encuesta de la Sociedad Argentina de Nutrición (SAN) sobre cuántos kilos se sumaron en pandemia está siendo editada en un informe para su publicación, aunque ya fue presentada a las autoridades más importantes del país en cuestión de alimentación.

Clarín accedió a un anticipo de los resultados, que marcan el peso “literal” en el cuerpo tras los primeros 12 meses de aislamiento. La cifra es alta en calorías. Y, según explican, se mantiene hasta hoy.

Más comida y menos actividad física, un combo que explica el aumento de peso.

Un importante grupo entre los encuestados a nivel nacional dijo que tienen 8 kilos más después de un año de restricciones estrictas y, los que no subieron tanto, agregaron al menos 3 kilos.

Respecto a la primera encuesta, que había sido realizada entre los 45 y 55 días del Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO), los nuevos datos muestran que el 49,8% ganó peso, apenas un 19,3% adelgazó y el 30,9% mantuvo el peso ganado en los meses de aislamiento previos. Ese es el aspecto al que la SAN pide prestar atención. La cantidad de peso que la gente conservó pese a que fue retomando actividades, como la vuelta a la presencialidad total o parcial en escuelas y oficinas.

El mismo sondeo, entre 45 y 55 días del inicio del aislamiento, el 21,4% había ganado más de tres kilos. Un año después, el índice de quienes subieron de peso subió casi el 64%. Y hubo un 18% que ganó más de 8 kilos. 

“Recién a los 12 meses de pandemia pudimos ver el impacto de la cantidad de peso que claramente los primeros días de pandemia fue importante, pero no tan importante, y vemos que en la segunda encuesta hubo una gran proporción de gente que ganó mucho peso”, dice a Clarín Marianela Ackerman, médica especialista en Nutrición, coordinadora del Grupo de Obesidad de la SAN y una de las investigadoras principales de ambos estudios.

La nutrición saludable no se guía únicamente por la balanza, sino que se realizan evaluaciones antropométricas.

No hay que quedarse sólo con ese porcentaje que superó los 8 kilos extra, porque la distribución del peso ganado también es llamativa entre los 5 y los 8 kilos de más. El 36% sumó entre 1 y 3 kilos en pandemia, el 27,5% entre 3 y 5 kilos y un 18,3% entre 5 y 8.

Otro punto importante es que un grupo relató que había comenzado a mejorar sus hábitos alimenticios. “Esos pacientes aumentaron menos: un 19% de peso ganado. Los que empeoraron su hábitos a los 12 meses de pandemia, tenían un 72% de ganancia de peso”, apuntó la especialista.

Factores de peso

Según el segundo estudio de la SAN, las personas más jóvenes ganaron más peso que las más adultas; también quienes tenían exceso de peso previo a la cuarentena. Y los varones más que las mujeres.

La proporción de ganancia de peso en mujeres y hombres fue similar: casi el 49% de las encuestadas dijo que aumentó, frente al casi 56% de varones. Quienes más subieron, el 51,8%, tienen entre 31 y 50 años. Pero la chance de ganar peso en hombres jóvenes fue 32% mayor y el porcentaje llega al 44% si se trata de varones jóvenes.

Todo esto por lo que describen como “la ingesta emocional” y la “falta de movimiento”, producto de la crisis del coronavirus, en principio, y el home office o el desempleo, como consecuencia. El 37,8% culpó de sus kilos de más al “picoteo entre comidas” y el 31,8% lo adjudicó a “las porciones abundantes”. “La pandemia profundizó hábitos del estilo de vida que contribuyeron a la ganancia de peso, si bien en la segunda encuesta los hábitos empezaron a mejorar”, asegura Ackermann.

Según un relevamiento, los hábitos de alimentación empeoraron con la pandemia.

Mientras que el 19,6% mejoró sus hábitos alimenticios, la mayoría fue en detrimento del consumo saludable: el 26,2% mantuvo su forma de comer prepandemia, el 35,7% dijo tener una conducta mixta, y el 72% afirmó que empezó a comer mal en pandemia y así siguió desde el día uno de cuarentena.

El sedentarismo fue clave: casi el 41% dijo que en pandemia disminuyó el ritmo de actividad física. La ganancia de peso en personas con bajo nivel de actividad física fue del 61,1%.

En mayo de 2020, a dos meses de iniciado el aislamiento, el Centro de Estudios sobre Políticas y Economía de la Alimentación (CEPEA) publicó un estudio que indagó en la frecuencia de consumo de grupos de alimentos característicos del patrón alimentario local y trazadores de consumos saludables y poco saludables de la población.

Con la diferenciación de quienes estaban trabajando, quienes no y los hogares en los que había niños. Los resultados fueron acorde a los kilos ganados más entrada la pandemia.

Sólo el 12,7% de la población manifestó consumir los cinco grupos de alimentos de mejor calidad nutricional, es decir, frutas y hortalizas, carnes frescas (aunque su consumo no es recomendado diariamente), lácteos y legumbres, con la frecuencia más deseable. La muestra se hizo en base a 3 mil pacientes que consultan al nutricionista. 

Un relevamiento de la encuestadora IPSOS, realizado a principios de año, revela que el 40% de los argentinos admite haber subido de peso en la pandemia. Por el contrario, solo un 23% logró la hazaña de bajar unos kilos durante el confinamiento.

Panza de home office y masa madre

“Todavía no estamos viendo mucha diferencia con lo que es estar en casa todo el tiempo y este modelo híbrido que se está implementando, porque algunos nada más van algunas veces por semana a la oficina, otros siguieron haciendo actividad física en su casa: y están quienes nunca dejaron de hacerlo. Lo que sí se ve es que en la cuarentena más estricta la gente empezó a cocinar más en la casa pero no siempre lo más saludable. En las góndolas lo primero que se acabó fue la harina y la levadura”, dice a Clarín Silvina Tasat, parte de la comisión directiva de la SAN.

También afirma que la mayoría se volcó hacia recetas de “panes, tortas y budines” en lugar de ensaladas. “Siempre decimos que lo más importante no es lo que se come sino lo que no se come. Sabemos que hay que comer cinco porciones por día, entre frutas y verduras, y no se llegan ni a consumir dos entre la mayoría de la población”, detalla.

En Argentina casi no se consumen legumbres. Tampoco granos enteros. Y no es frecuente el consumo de harina integral frente a la harina blanca y refinada.

¿En el trabajo se come mejor o peor que en casa? No hay datos derivados de una encuesta, pero hay una escena estimativa: el delivery le gana a la vianda en la oficina. Y los pedidos tampoco tienden a lo saludable.

SC

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