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jueves, 19 mayo, 2022

La unión hace la fuerza: tenían dos librerías y competían entre ellos, decidieron asociarse tras la crisis por la pandemia y el nuevo proyecto es todo un éxito

Celeste y Gonzalo tenían dos locales en el mismo shopping de Canning. Acaban de abrir su segunda sucursal juntos.

Celeste y Gonzalo, dueños de librerías, sobrevivieron a la pandemia asociándose. (Foto: Captura Telenoche)

La pandemia y el aislamiento obligatorio fue trágico para muchísimas personas, pero también para otros fue aprendizaje y oportunidad. Así lo tomaron Celeste Orellana y Gonzalo Biañio que hasta diciembre de 2020 eran la mayor competencia que había en la zona de Canning. Cada uno tenía una librería en el mismo shopping a menos de 100 metros de distancia, inauguradas casi a la vez. Tan enfrentados estaban que sus clientes también: quien compraba en una no pisaba la otra.

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Sin saberlo, el decreto 260/2020 del gobierno nacional, iba a cambiar sus historias en varios sentidos. Primero el cierre de sus comercios, mezclados con las clases en casa y la incertidumbre del día a día, y luego la pregunta: ¿Qué hacer? ¿Hasta cuando podían sostener sus negocios, con empleados y gastos de alquiler?

Celeste al principio no quería saber nada con asociarse, pero finalmente accedió. (Foto: Captura Telenoche)

Celeste fue la primera que dijo basta y pensó seriamente en bajar la persiana. Agotada de todo ya no quería saber nada con lo que había sido su pasión hasta hacía unos meses. Gonzalo tuvo una idea que todos tomaron como descabellada: ¿Y sin en vez de cerrar se asociaban y salían a flote juntos?

Gonzalo convenció a Celeste de juntarse y abrir una sucursal entre los dos, antes de tener que cerrar cada uno la suya. (Foto: Captura Telenoche)

Todos pensaron que era una locura, inclusive Celeste que le dijo que le vendía el fondo de comercio pero que ni loca se asociaba con su rival comercial. Finalmente Celeste dijo que si, entendió que la única opción para salvarse era hacerlo juntos y dejar atrás cualquier enfrentamiento comercial.

Nadie se salva solo: eso los movilizó para intentarlo. Y así fue, se pusieron de acuerdo sobre el nombre que quedaría y cómo iban a trabajar y se lanzaron a esta aventura que les salió muy bien. Hoy tienen una hermosa librería en el lugar donde estaba la de Celeste con el nombre que tenía la de Gonzalo y ya abrieron la primera sucursal.

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