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viernes, 1 julio, 2022

“Gustar es parte de la vida”: el duro oficio de ser modelo cerca de los 50

¿Alguna vez te cruzaste con una mannequin? Casi humana. Espléndida, aspecto resiliente, furiosamente contemporánea. Altura institucional Nori Kriegshaber. ¿Se escribe así? “A ver… sí, sí”. Además de todo, una modelo perfil bajo con kilómetros de pasarela que abre la bocota y te canta cuatro frescas. La vida de los famosos, a veces, es mucho menos interesante que la de los desconocidos.

-Sos hermosísima.

-Ay, gracias, pero la belleza es subjetiva…

-¿También cuándo se habla de modelos?

-Todo entra por los ojos. Si una no empieza gustando, ¿cómo llegan a conocerte? Nadie va a querer conocer mi interior si primero no se siente atraído desde otro lugar.

“En algún momento me di cuenta de que no era una del montón”, dice Nori Kriegshaber.

Un cuento de hadas

-Gran verdad…

-En mi caso lo tomo hasta como un cuento de hadas. Perdí a toda mi familia a los 15 años en un accidente. Todos murieron. Todos. Yo también estuve casi muerta.

-Uhhh, lo lamento profundamente, ¿pero qué relación tiene eso con tu actividad?

-Me dijeron que no iba a volver a caminar y mirá: acá me tenés a los 47 años siendo parte del hermoso staff de Roberto Piazza, a quien amo. A mi edad podría no estar desfilando, no tengo 20 años. Sé que mi cuerpo está mejor que el de muchas mujeres de mi edad, pero yo sé que podría estar aún mejor.

-Te presentás como “mannequin”. ¿Estaría mal considerarte “mujer objeto”?

-No estoy en la cabeza de los demás. Eso habla de ellos no de mí. Yo me considero mujer ejemplo, mujer respetable, admirable, querible, noble, leal, buena, valiente, fuerte. Objeto de admiración en todo caso.

Mucha gente se ahoga en un vaso de agua y lo tiene todo. Yo perdí todo, pero nunca me perdí a mí misma. Me respeto. Me valoro. Sé la fuerza interior que tengo que muchos otros, si estuvieran en mis zapatos, no podrían tolerar. A mí me salvó esta actividad.

Ejemplo social

-Pensemos en eso de buscar ser modelo, paradigma o ejemplo social en una sociedad de consumo…

-En algún momento yo me di cuenta, no sé cómo decirlo, que no era una del montón, que tenía ciertas cualidades como para poder ser una modelo. Me lo propuse cuando fue lo del accidente que te conté…

-Mirá vos…

-Era lo que no me dejaban hacer mis padres. Fue una forma de que me vieran, me quieran, de mostrarme. Y sí, trabajé y trabajo para verme linda. Fijate Angelina Jolie, hermosa, pero hasta ella debió pelear con la anorexia y los problemas de alimentación.

-Tema recurrente entre modelos.

-Me veo un montón de defectos, pero lo único que yo tengo operado son las lolas. Después, estoy como estoy, aunque por supuesto hago gimnasia y mantengo una vida saludable.

“Me dijeron que bajara cinco kilos para un desfile, Ahí empezaron mis problemas de alimentación”, cuenta Nori Kriegshaber.

-¿Sólo lolas?

-No me saqué arrugas ni en las fotos. Tengo los brazos un poco más blandos. Tengo un poco de celulitis, no uso extensiones en el pelo, no tengo botox, los dientes son auténticos… Igual tuve problemas con la comida y recién los resolví, fíjate vos, con terapia y hace tres años. Es una cruz que me saqué de los hombros.

Mi hija, que es adolescente, también lucha con ese tema. Ella es bellísima, pero heredó la inseguridad de la madre. Una vez me dijo: “A mí me hizo mal verte tantas veces disconforme con vos misma. No sé por qué te hacés eso”. Me impactó.

-¿Cuándo percibiste que podías vivir de tu belleza?

-Era chica, me veía alta y jugaba a desfilar contra el espejo. Quince años tenía. Me miraba al espejo, ponía actitud, y más linda me veía. Después del accidente me quedé sin pilares y me propuse trabajar en amarme a mí, en verme linda. Tuve que quererme. No tenía una mamá que me dijera: “sos preciosa”. No había nada de eso a mi alrededor. Ser modelo fue validarme.

-¿Hay diferencia entre modelo y mannequin?

-Las dos modelamos, pero a veces te dicen: “ella es modelo” y vos decís: modelo de Playboy. Yo soy una herramienta que usan los diseñadores. La mannequin es la que te vende el vestido. La que se puede poner un trapo y hará que las mujeres lo vean lindo y se lo quieran comprar. Muestra el diseño, no se muestra ella. Desfilamos alta costura y tenemos una característica: medimos más 1,70.

-Leí que la China Suárez no necesita ser buena persona. Que con ser así de linda es suficiente.

-¡Pero la China es una preciosidad! Igual, quizás por las características de mi trabajo, yo valoro posta la belleza interior del otro. Hermosa mala no garpa. A mí me joroba ser linda.

Si bien me veían de esa manera y me dejaban entrar a los boliches sin pagar, un montón de veces se comunican diciendo que es por trabajo, crean en mí una falsa expectativa laboral, voy a la reunión y resulta que es todo un intento de tratar de salir conmigo o levantarme…

“A mí, que soy una mujer de 47 años, me siguen eligiendo”, revela Nori Kriegshaber.

-¿Recomendarías ser modelo?

Un trabajo tan digno como cualquier otro. Cuando yo empecé a desfilar, a principios de los 90, éramos todas flacas. Había más exigencias. Ahora hay marcas que se promocionan con chicas que tienen algunos kilitos de más. De a poco creo que los criterios de belleza irán cambiando. Estoy convencida de eso.

Recuerdo que Ethel Rojo, en su escuela, me dijo que para un desfile tenía que bajar cinco kilos. Tuve que cagarme de hambre. Eso me afectó tanto a nivel emocional, que de ahí en más siempre tuve una cuestión con el tema del peso.

-¿Teniendo en cuenta las luchas de género, las modelos -eso que llaman “belleza hegemónica”- no son el “enemigo público” número uno?

-No lo vivo así. El staff de Piazza que yo integro es un staff que incluye. Yo desfilo con Mariana A, que es una chica trans. A mí, que soy una mujer de 47 años, me siguen eligiendo. Tengo compañeras de 60 años, chicas de 30, de piel morena, de piel blanca…

-Pero eso es corrección política…

-Admitamos que gustar es parte de la vida. Digamos las cosas como son: le gustás a otro y tenés pareja. Desde el inconsciente todos queremos gustar. Gustar sirve para mantener la especie.

-¿Hablar de Patriarcado no es también hablar de la Moda?

-Decime cómo se cambia algo que viene de tan atrás. Hasta los egipcios tenían su propia moda. La clave, y yo sé bien de lo que te hablo, está en aprender a quererse y a dejar de compararnos. La moda está. Punto. Las modelos están. Pero todos los cuerpos son diferentes. Con tanta diversidad sería bueno que realmente se pongan de moda los distintos tipos de belleza.

-¿Te sentís usada?

-No me siento una percha. Yo elijo. Todos somos objetos, ¿o acaso no lo es el empleado usado por su empleador? Te digo más: ¿por qué todas las adolescentes quieren ser modelos? ¿Por qué a los varones les encanta salir con una modelo? Todos queremos ser lindos, digámoslo de una buena vez…

-¿Cuándo se retira una mannequin?

-Te retira la industria.

WD

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