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sábado, 21 mayo, 2022

Guzmán llegó a Roma y apuesta a la carta europea para destrabar el acuerdo con el FMI

El Gobierno intentará jugar una nueva carta para destrabar el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) mediante negociaciones directas en Roma con Alemania y Francia, dos países claves para dar vuelta la votación dentro del directorio del organismo y que junto con Japón presionan para que tanto la burocracia en Washington como EE.UU se pongan “firmes” con Argentina.

Después de desembarcar este jueves en la capital italiana para participar de la cumbre del G20, el ministro de Economía Martín Guzmán se reunirá este viernes con sus pares de Alemania y Francia, Olaf Sholz y Bruno Le Maire, previo a la reunión prevista el sábado entre el Presidente con la canciller alemana Angela Merkel y la directora del FMI, Kristalina Georgieva. 

En esos encuentros, la comitiva argentina intentará vencer la resistencia europea a los programas económicos que ya habría presentado la Argentina, pero que no serían lo suficientemente duros para convencer a los principales miembros del Club de París y despejar la desconfianza en el staff del Fondo como en el Tesoro de EE.UU, el principal accionista del organismo.

Dentro del directorio, cada uno de los 190 miembros tiene un porcentaje de voto en función de su nivel de cotización. Por estatuto, es necesario el 85% de los votos para modificar la Carta del FMI, ya que EE.UU. tiene capacidad de veto con el 16,50% de las acciones, seguido por Japon (6,14 %), China (6,08%), Alemania (5,31%), Francia (4,03 %), y Gran Bretaña (4,29%). Los otros miembros estan divididos en grupos dirigidos, en cada caso, por un país.

En medio de las tensiones cambiarias y los pagos de deuda que comprimen las reservas, el Gobierno sigue recibiendo presiones para presentar un plan “creíble”, como ya planteó Georgieva y esta semana EE.UU. Esa hoja de ruta, que incluiría un mayor ajuste fiscal y sobre todo reformas, es la condición para refinanciar la deuda de US$ 45.000 millones en un plazo de 10 años.

Esas trabas llevaron a Guzmán a pedir en los últimos días que se “apure” el FMI, aunque este jueves la vocera presidencial, Gabriela Cerruti, relativizó la prisa del gobierno. “Argentina va a seguir buscando el respaldo en esas reuniones para llegar al menor acuerdo con el Fondo, es la mayor deuda y el mayor préstamo que otorgó el organismo”, sostuvo en referencia a la agenda del G20.

“La deuda que contrajo el gobierno de Macri sin pasar por el parlamento compromete la vida de los argentinos, la casa, la comida, el dia a dia por varias generaciones, por eso esta negociación no tiene plazos“, aseguró Cerruti, un día después del acto del Frente de Todos con consignas contra el pago de la deuda y donde el Presidente advirtió que “no nos vamos a arrodillar”.

El Gobierno busca una señal a favor de la reducción de las sobretasas que pagan los países endeudados con el Fondo por un monto superior al 180% de la cuota. Para la Argentina, representa una quita de US$ 9.000 millones en 10 años, pero los países europeos, EEUU, Japón y Arabia Saudita quieren mantener las cuotas sin cambios para no perder peso en las decisiones.

También se intentará negociar una claúsula que permita modificar en el futuro el estatuto para extender el plazo de los acuerdos de facilidades extendidas, un reclamo que apunta a poder mostrar alguna concesión aunque sea simbólica. El principal objetivo de la gira, sin embargo, será convencer a los líderes europeos, en especial al dúo Sholz-Merkel, de que no es necesaria una “salida a la griega”.

Según fuentes en Buenos Aires al tanto de las discusiones, Alemania le pide a EE.UU y Georgieva que hagan lo que hizo la Troika (la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el FMI) con Grecia en 2010, cuando le dio un préstamo de 110.000 millones de euros a cambio de un rescate a bancos privados, recortes en el gasto y el empleo público, y una mayor desregulación del sector privado, junto con la suba de impuestos, privatizaciones y otras reformas.

Esas exigencias le meten presión a una Georgieva, debilitada por las denuncias por favoritismo a China durante su gestión en el Banco Mundial, y coinciden con la impresión de un duro dentro del Tesoro de EE.UU, como es David Lipton, exnúmero dos del FMI bajo la gestión de Christine Lagarde y del riñón de las finanzas tras su paso por fondos de inversión y ser jefe ejecutivo en el Citi.

Guzmán se reunió con ambos semanas atrás en Washington en una gira que incluyó una escala con fondos extranjeros en Nueva York y que según fuentes del mundo financiero no tuvo los resultados esperados. Principalmente, porque los funcionarios en EE.UU temen desprestigiarse firmando un plan, que desde su óptica es “light”, y que aún así -creen- el gobierno no va a cumplir.

La agenda en el G20

El Presidente viajará este jueves a Roma para tratar de recoger respaldos en las reuniones ya confirmadas del fin de semana con el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, el presidente español Pedro Sánchez, la titular de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, la reina Máxima de los Países Bajos, y el primer ministro de Canadá, Justin Troudeau, entre otras figuras.

Alberto Fernández también buscaba una reunión con el presidente de EE.UU, Joseph Biden, que finalmente se habría frustrado. Por otra parte, el ministro de Economía participará este viernes del encuentro de ministros de Finanzas y de Salud del G20 y ese mismo día, además, está previsto que mantenga reuniones bilaterales con Rusia y la Comisión Europea.

En el G20 también estarán presentes la primera dama Fabiola Yañez, el canciller Santiago Cafiero, el secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Béliz, el ministro de Ambiente, Juan Cabandié, el embajador argentino ante EE.UU, Jorge Arguello, quien ya se encuentra en Roma, el secretario presidencial, Julio Vitobello, y Cerruti.

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