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domingo, 25 septiembre, 2022

Charly García cumplió 70 años y Fito Páez armó una celebración llena de emociones en el Teatro Colón

En unos años, seguramente alguien recordará que el 23 de octubre de 2021 a las a eso de las 21.30, para festejar el cumpleaños 70 de Charly Garcia, Fito Paez hizo cantar Canción para mi muerte a un Teatro Colón de pie e iluminado por celulares que hicieron de estrellas en una noche maravillosa.

Alguna vez, y no solo una, Fito Paez dijo que él no existiría si no hubiera un Charly Garcia. Y es posible que sea cierto. Tanto como que la existencia de la música de Garcia encuentra en Fito a su mejor intérprete, más allá de él mismo.

Porque si, es verdad eso de que el gran desafio de interpretar la obra de alguien como Garcia, cuyas canciones están impregnadas en la memoria colectiva, es poder llevarlas a un lugar distinto o hacerlas crecer aun mas, el rosarino demostró este sábado en un Colón algo distinto al habitual que probablemente nadie puede hacerlo mejor que él.

El escenario más importante de la Argentina para homenajear a uno de los músicos más importantes del país. Fotos Emmanuel Fernández

Un viaje en el tiempo “garciano”

De los tiempos de Sui Generis a los de Say No More, pasando por los de La maquina de hacer pájaros y Seru Giran, Fito honró cada nota, cada acorde, cada armonía que a lo largo de los años Charly puso en nuestras vidas como un tesoro al que podamos recurrir cuando necesitamos encontrar alguna respuesta. O alguna pregunta.

Claro que para hacerlo no estuvo solo; Paez tiene en el tándem que forman Diego Olivero, Gaston Baremberg, Juan Absatz, Juani Agüero y Carlos Vandera una banda todoterreno de lujo, que contrasta matices y potencia con notable sutileza.

Pero ademas, si con eso no bastara, el músico sumó para la ocasión a la Say No More orquesta, una formación de una treintena de integrantes de la Orquesta Estable del Colón, que al mando de Ezequiel Silberstein le aportó aún mayor profundidad, texturas y opciones tímbricas a un repertorio imbatible.

Instituciones, con cuerdas de verdad en lugar de teclados o, más bien, complementándose con ellos; Rock and Roll, esa perla del primer álbum de La máquina que pasa por distintos estados que combinan lo más fuerte con lo más delicado.

Total conexión, entre Páez y el público, en una noche maravillosa para el Colón.Fotos Emmanuel Fernández –

Fito eligió hacer Confesiones de invierno a piano solo, acompañando al coro que desde cada rincón de la imponente sala porteña las hizo suyas una vez más. Porque de eso va la música de Charly, de ofrecernos una manera de contar aquello que de otra manera deberíamos guardarnos muy dentro nuestro.

Un colega, Mariano del Mazo, autor del libro Entre lujurias y represión, en el cual desanda la historia de Serú Girán, hace foco, mientras dejamos el teatro atrás, en la humildad de Páez para ubicarse “por debajo” de Charly, al abordar su obra. Y sintetiza de la mejor manera lo que acaba de pasar. Eso de ver a un músico enorme brindarse al servicio de la música de otro al que admira sin disimulo.

“Es Mozart y él”

“Es Mozart y él”, disparó antes de avanzar en la noche con Cinema Verité, después de una celebrada versión de Yendo de la cama al living, con los integrantes de la orquesta como espectadores privilegiados. Ya llegaría al rato No te dejes desanimar, y entonces sí, las cuerdas nuevamente asumieron un lugar esencial, y de pronto todos los Garcías estaban desplegados en escena en toda su dimensión.

Hubo fogón con El fantasma de Canterville en un plan relajado, acorde al paisaje, hasta que la calma rompió en una especie de zapada que antecedió a Peperina, que afortunadamente se salvó de cualquier tipo de cancelación. Si hasta sonó el famoso “bip” que los oscuros obligaron a disparar para “cancelar” aquel inocente “huevos”, en el lejano 1981.

Que al fin de cuentas, la censura es censura, aunque la quieran disfrazar de otra cosa. 

Fito Páez fue el conductor de un combo que completaron su banda y la Orquesta Say No More. Fotos Emmanuel Fernández

Entonces Fito agradeció una vez más a su maestro “por tanta belleza”. Qué mejor intro que esa para Desarma y sangra, que en los dedos de Fito transcurrió entre un nocturno de Chopin y una pieza de Eric Satie.

Detrás de la banda, debajo de los barbijos, algunos de los integrantes de la Say No More cantaban. Sí, se veía que cantaban. De este lado, cantábamos todos, claro. De algún modo, lo que logró Páez es que este 23 de octubre se haya erigido en el día de la rendición ante la potencia creativa de Charly García.

Una fiesta a la que no faltó nadie

El hombre que aún ausente convocó al teatro más importante de la Argentina a personajes como Juana Viale, Nancy Dupláa y Pablo Echarri, Daniel Grinbank y Andrea Pietra, la divina Divina Gloria, Cecilia Roth, Migue Granados, Fena Della Maggiora, Lalo Mir, Flor de la V, el Chango Spasiuk, Jorge Fontevecchia y una larga lista de personajes de diferentes mundos.

¿Qué más? Porque hubo más: No soy un extraño, Viernes 3AM y, de nuevo con la orquesta en escena revoleando los arcos de violín por el aire y acompañando con un más que saludable entusiasmo, una demoledora versión de Nos siguen pegando abajo.

Homenaje a Charly García en el Teatro Colón

Fito Páez recorrió la obra del mítico artista, en su cumpleaños número 70


Los dinosaurios, otra joya del universo musical de García que casi se enganchó con Cuando ya me empiece a quedar solo, ambas con el aporte vital de la Say No More, que subió aún más lo decibeles para Estación, del primer álbum de Sui Generis, como cierre de la lista de temas.

Pero hubo bises, después de la larguísima ovación que despidió por primera vez a los músicos. Y ahí, en esa sección entraron, además de una canción dedicada a Charly que Páez aprovechó para estrenar y un feliz cumpleaños para “Carlitos”, la eterna Canción para mi muerte, con la preciosa noche del Colón iluminada por miles de celulares como estrellas.

Charly García le da sentido a nuestras vidas. Eso es lo máximo. Convoca, lastima y cura. No s manda al futuro y al pasado”, había dicho Páez cuando todo recién comenzaba. Y durante casi dos horas se dedicó a poner eso que dijo en música.

El músico rosarino puso al Colón de pie para homenajear a su “maestro” con un set de canciones imbatibles. Fotos Emmanuel Fernández

Todavía faltaban I’m not in Love y Demoliendo hoteles que, dicho sea de paso, un par de horas antes Fito había compartido con García en el CCK, y ya nadie estaba dispuesto a retomar las formas. Al fin de cuentas, Charly y Fito son músicos de rock, y el rock suena mejor parados.

E.S. 

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