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domingo, 25 septiembre, 2022

Ezequiel Baraja, el preso que cambió su vida gracias al rugby

Un preso que dio un giro en su vida gracias al rugby. De eso trata el cortometraje documental Ezequiel Baraja, estrenado este lunes con el nombre de su protagonista como título.

Se trata de una conmovedora historia de superación. A Ezequiel Baraja, una serie de malas decisiones y amistades equívocas lo habían guiado hacia el delito, y un robo a mano armada fallido lo llevó a quedar detenido.

Tuvo que pasar diez años tras las rejas, por dos condenas. Pero dentro de la cárcel su destino comenzó a cambiar, al unirse al equipo de rugby carcelario Los Espartanos.

Se trata de un proyecto de rugby en las cárceles que después de diez años de desarrollo hizo, por ejemplo, que la unidad 48 del complejo penitenciario de San Martín pasara de ser una de las prisiones más violentas a una de las menos agresivas.

Ezequiel Baraja es ahora entrenador del equipo de rugby carcelario Los Espartanos.

Una vida nueva

Después de tanto tiempo en la cárcel, que incluyó varios días en “El Buzón” (como se conoce entre los reclusos a la celda de castigo), Baraja recuperó su libertad y en esa condición decidió volver al penal ya como entrenador de Los Espartanos, para mostrarles a otros presos que se puede cambiar de vida. Ese modelo de rugby inclusivo fue replicado en 68 prisiones de siete países en tres continentes.

Además, trabaja en el programa BAP de asistencia a gente en situación de calle del Gobierno de la Ciudad y el rugby no es la única pasión que descubrió para dejar atrás su vida delictiva. Además, se convirtió en un avezado escalador que ya subió al Aconcagua y en Rusia al Monte Elbrus, el pico más alto de Europa.

“En un momento de mi condena mi única compañía era un libro muy gordo, que en realidad no lo tenía para leer, sino porque ahí llevaba escondida una faca para defenderme, si lo necesitaba”, contó Baraja al diario La Nación.

Este año, el Papa Francisco recibió a “Los Espartanos”. Foto: Victor Sokolowicz

“Hasta que un día me olvidé de que tenía eso [por el arma], porque estaba en una celda de castigo, y empecé a usar el libro como una herramienta de distracción. En ese momento encontré la primera sensación de libertad en mucho tiempo de estar detenido”.

Lo que el viento se llevó

Ese libro era la novela Lo que el viento se llevó, de 999 páginas, en la que se basó el clásico cinematográfico protagonizado por Clark Gable y Vivien Leigh. Fue el que le abrió la ventana para ver que otro mundo era posible para él.

La historia de Baraja es el núcleo del cortometraje documental conducido por Catalina Bonadeo, con producción de Camila Péndola y dirección de Juan Fernández Gebauer. Signature Studios lo presentó a través de su cuenta de Instagram, @This_is_signature.

Los Espartanos, el equipo de rugby integrado por presos.

La notable historia de vida de Baraja y su transformación es desarrollada a puro ritmo durante los 6 minutos y 31 segundos que dura la película, la tercera de la serie Signature Shortfilms.

“En la escuela era buen alumno, hasta que por problemas familiares y empezar a juntarme con las personas equivocadas, que me manipulaban, apareció la droga, el rencor, portarme mal en el colegio… Soñaba con ser futbolista y tenía condiciones, pero perdí el rumbo”, contó Baraja.

En la cárcel no se vive, se sobrevive. Después de un operativo cerrojo nos retienen a mí y a dos personas más. Me llevaron detenido el día del cumpleaños de mi hijo Franco, delante de sus ojos”, recuerda en el documental que muestra que la reinserción social es posible.

WD

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