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domingo, 14 agosto, 2022

Los entretelones de la visita de Gianni Infantino a la Argentina

El aire acondicionado está a pleno en la cancha de futsal, decorada para la ocasión. Una serie de luces impacta contra un cortinado negro y dibuja el logo de la FIFA y la AFA. Entonces, Gianni Infantino aparece en la escena, escoltado por Claudio Tapia y un regimiento de dirigentes. Es mediodía en Ezeiza y el mandamás de la multinacional de la pelota se sienta en un cómodo sillón capitone. Tiene un pin con la bandera argentina en la solapa de su saco azul. Y como cualquier político en campaña, sonríe. En definitiva, hasta estas tierras vino a buscar apoyo para la idea que busca romper el molde de los Mundiales: disputar la competencia de selecciones nacionales cada dos años. Se definirá en diciembre.

Infantino habla “esperanza y pasión”, pero el negocio, claro, está detrás de todo. Si se toma en cuenta Rusia 2018, la última cita mundialista, los ingresos a la tesorería de Zurich oscilaron en los 6.800 millones de dólares. Y en Qatar el monto será superior, claro. Pero la idea del capo suizo, nacido hace 51 años en Brig-Gils, es armar otro torneo en 2024, dos años antes del que se disputará en Estados Unidos-México y Canadá. A propósito de esta co-organización, Gianni dijo que es “el futuro”. Argentina-Uruguay y Paraguay intentaron quedarse con la sede de 2030.

“Hay mucho interés de tener un Mundial en Sudamérica”, enfatizó. De cualquier modo, Reino Unido e Irlanda corren con el caballo del comisario. Todo sería más flexible, claro, si pesa la propuesta de FIFA.

“¿Está preparado para atajar penales?”, le preguntó Sergio Goycochea, ex arquero de la Selección Argentina, mundialista en Italia ‘90 y Estados Unidos ‘94, campeón de la Copa América ‘91 y ‘93. Lo hizo en su rol de maestro de ceremonias. Y el presidente de la FIFA se lanzó al juego de preguntas y respuestas. La segunda del ping pong apuntó al Mundial. Y pidió dos minutos para extenderse. Entonces, explicó, según su visión, cuáles eran las ventajas de un torneo de esta magnitud cada dos años.

“El 88% está a favor”, dijo sin especificar a qué encuesta apeló. Y aunque reconoció que existen diferencias entre Europa y el resto de los continentes, aseguró que la idea era achicar la brecha de la competencia. Puso, entonces, al capitán argentino y figura del PSG como caso testimonial.

Infantino, con Ruggeri y Tapia. Foto: AFP

“Un futbolista como Messi viaja 350 mil kilómetros en 4 años. No sé de cuántas vueltas al mundo hablamos. Un jugador europeo, en cambio, viaja 40 o 50 mil kilómetros en ese mismo lapso. Además, hablamos de cambios de horario y de clima. Entonces, cuando llega al Mundial en junio, el jugador argentino ha viajado 10 veces más que el europeo. Hay jugadores más cansados que otros”, explicó.

Argumentó, además, que hace 100 años había 40 países donde se jugaba al fútbol; hoy hay 211. Y aunque dejó claro que escuchará el pensamiento de quienes se oponen, como el caso del Comité Olímpico Internacional, deslizó “yo mismo estaba en contra y cambié de opinión”.

¿Y en qué lugar entran los clubes, dueños de los pases de los jugadores, que en su mayoría tendrán que desprenderse de ellos? “Las Selecciones y los clubes deben beneficiarse mutuamente”, sostuvo Infantino. Ese era el mayor interés de los dirigentes que estuvieron en el acto de Ezeiza y también, la noche anterior en la cena que se llevó a cabo en el hotel Hilton de Puerto Madero. Los dólares frescos para las arcas pobres y en pesos son un gran incentivo, claro.

Por eso se habló de ampliar el Mundial de Clubes. No sólo participarían los campeones continentales; también, los de las federaciones. Entre los representantes de los clubes estuvieron Rodolfo D’Onofrio (River), Víctor Blanco (Racing) y Héctor Maldonado (Independiente). Boca y San Lorenzo no participaron. El titular xeneize, Jorge Amor Ameal, no quiso asistir porque está en contra d el decisión de Infantino de nombrar a Mauricio Macri como Presidente de la Fundación FIFA.

Tapia habló del VAR porque Infantino conoció las instalaciones que se están construyendo en Ezeiza. Allí funcionarán las cabinas VOR. ¿Tendrán apoyo tecnológico los árbitros desde 2022?

El clásico sudamericano

El 5 de septiembre se suspendió el partido entre la Argentina y Brasil. Foto: Reuters

“Argentina – Brasil es un caso que está pendiente en la Comisión Disciplinaria de la FIFA. Los órganos son independientes y responden en función a las reglas. Lo que ocurrió no puede pasar”, sostuvo Infantino, tajante, ante la consulta de Clarín en la conferencia de prensa. Y agregó con vehemencia: “Que un partido sea interrumpido de esa manera es algo que no puede pasar. Es inaceptable. Siempre es bueno definir partidos en el campo, pero no siempre es posible. No queremos volver a ver imágenes como las que observamos en ese encuentro”.

Al final del encuentro con los periodistas, Tapia le regaló una camiseta que Argentina utilizó como homenaje a Maradona. Subieron al escenario las leyendas, campeones del 78 y el 86. El presidente de la FIFA dijo que le gustaría que la Euroamericana (Italia-Argentina) lleve el nombre del 10.

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