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jueves, 1 diciembre, 2022

Mick Jagger y Keith Richards celebran los 60 años del día en que se conocieron en una estación de tren

Es el 17 de octubre de 1961. Lugar: la estación de tren de Dartford, Inglaterra. Keith Richards espera con un disco de Chuck Berry en la mano, cuando se le acerca otro joven que tiene bajo el brazo Rockin’n at the Hops, de Chuck Berry y The Best Muddy Waters. El otro tipo es Mick Jagger.

Se cumplen 60 años de un encuentro que cambió buena parte de la historia del rock & roll, y para celebrarlo la cuenta oficial de Twitter de los Rolling Stones escribió: “60 años en el mismo tren”, en referencia a ese encuentro casual en las dependencias ferroviarias del condado de Kent, en el sureste de Inglaterra.

En realidad Richards ya se lo había encontrado el verano anterior, cuando Jagger trabajaba vendiendo helados frente a la intendencia de Dartford. Keith debía de tener unos 15 años y fue justo antes de que lo expulsaran del colegio secundario.

Extraños en un tren

La mañana del famoso encuentro se idealiza con un sol primaveral. A Mick se le ve muy formal, bien peinado. Va camino a la London School of Economics, la facultad a la que papá Jagger, un catedrático especializado en educación física, mandó para que se recibiera de diplomático.

Keith entra al mismo vagón. Su destino es la Sidcup Art School adonde está perfeccionándose en dibujo. Fue a parar a ese colegio tras provocar su expulsión de la Dartford Technical School, harto ya de tanto rugby y carpintería. Jagger gozó del privilegio de asistir al mejor colegio de Dartford, el de Gramática, aunque en el 2000 confesó haber pasado ahí los peores años de su vida.

Como quedó dicho, Mick lleva unos discos de Muddy Waters y Chuck Berry bajo el brazo. Pero no son discos cualquiera: son placas importadas, muy difíciles de conseguir en Inglaterra, a menos que uno los compre vía correo y barco como lo hizo nuestro estudiante de económicas fanático del sello Chess y el blues made in Chicago.

Los Rolling Stones en 1965, en el momento en el que poco hacía suponer que se convertirían una de las bandas más longevas de la historia. Foto AFP

Ante esa vista, a Richards le cuelgan el asombro y la guitarra que le compró mamá: cuenta la leyenda que en esos días adoptó el ritual de dormir junto a su viola cuando no había una mujer en su cama.

“¿De dónde mierda sacaste todos esos discos?”, habría dicho Keith. Los discos eran un tesoro y él sólo podía comprarse dos o tres simples cada seis meses. Se pusieron a hablar en el tren. A Richards casi se le pasa la estación de Sidcup porque todavía estaba anotando los números de referencia del disco que tenía Jagger: Chess Records CHD- 92594.

Un tal Dick Taylor

En la charla, ambos se dan cuenta de que fueron iniciados en el rhythm & blues norteamericano gracias a la misma persona: un compañero de Keith que se llamaba Dick Taylor.

Hete aquí que éste forma parte de Little Blue and The Blue Boys, un conjunto en el que Jagger canta y sopla la armónica. “No sé tocar, me expreso a través de ella y listo”, diría el futuro vocalista. Esa tarde toman el té juntos y se intercambian el papel de disc jockey en casa de Richards. Días después, deciden juntarse a tocar en el garage de los Taylor.

Los Rolling Stones, en 1972, ya con Mick Taylor en sus filas y varios grandes discos en su cosecha.

Con el tiempo, Keith diría: me pegué a él como una garrapata: “¡Porque tenía de todo! Yo estaba fuera de órbita en esa época. Él pertenecía al circuito de Londres. Estudiaba en la London School of Economics. Yo no tenía dinero”.

Empezaron a ensayar. Mick cantaba. Richards tocaba. Diseccionaban canciones. Los movía el misterio de cómo se hacía. En un tiempo se sumaria a esta historia el gran Brian Jones. Todo era diez veces mejor, decía Keith, que ir a la escuela.

La placa y el enojo de Wyman

En 2015, el concejo deliberante de Dartford colocó una placa azul en la estación, que dice: “Mick Jagger y Keith Richards se conocieron en la plataforma 2 el 17 de octubre de 1961 y formaron The Rolling Stones, una de las bandas de rock más exitosas de todos los tiempos”.

Bill Wyman no está conforme con el recordatorio que la ciudad puso en la estación de Dartford.

Al parecer al ex bajista del grupo, Bill Wyman, el cartel no le gustó: dice que no es “objetivamente correcto”, porque la fundación de los Stones ocurrió de otra manera. Habría que preguntarle cuál es su versión de la génesis del grupo.

Richards lo contó con gracia: “En realidad no sé exactamente lo que decía (la placa), pero Mick el otro día se me acercó y me dijo: ‘¿Podés creerlo? Bill Wyman se queja de la placa en la estación de Dartford’. Le contesté: ‘¿Una placa? Pensé que teníamos una estatua’“.

Sigue el guitarrista: “Sé que se enojó con lo que decía la placa, pero no puedo entender por qué. Bill no estaba allí cuando se formó la banda. Ian Stewart formó la banda, gravitamos a su alrededor. Bill era un viejo peculiar y divertido pero, ¿por qué debería hacer algún tipo de manifestación pública al respecto?”

Parece que el tema no quedó ahí. Siempre según Richards, el pícaro de Jagger no perdió oportunidad de burlarse un poco del bajista, que reemplazó a Dick Taylor en diciembre de 1962 pero abandonó la banda en 1993.

En el mismo tren, y en el mismo escenario. 60 años después, Jagger y Richards siguen haciendo música juntos. Foto Jeff Curry/Getty Images/AFP

“Bill viene de un pueblo llamado Penge. Creo que Mick le mandó una nota diciéndole: ‘Bill, si se levantara una placa en la estación de Penge que dijera que fuiste miembro fundador de los Rolling Stones, ¿creés que nos quejaríamos?’

E.S.

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