Ricardo Hausmann: “La Argentina y la región saldrán de la pandemia en medio de un ajuste fiscal”

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Ricardo Hausmann es un economista venezolano que se desempeñó en el Banco Interamericano de Desarrollo y el Fondo Monetario. Actualmente director del “Laboratorio de Crecimiento” (Growth Lab) del Centro de Desarrollo Internacional de la Universidad de Harvard. Allí se ha dedicado a perfeccionar su estudio sobre el crecimiento económico y sus limitaciones. Es profesor de Práctica del Desarrollo Económico desde 2000. 

Participó en el Coloquio de IDEA 2021, donde ya había estado diez años atrás. Conversión con Clarín esta semana. Aquí un resumen de la charla:

– ¿Qué explicación microeconómica, puntual, daría usted para describir por qué la Argentina no crece?

Todo el mundo sabe que la Argentina tiene problemas macroeconómicas y tensiones sociales por la desigualdad del ingreso. Pero en la base de todo esto hay un problema tecnológico. La Argentina hubiera crecido más durante esta década si hubiera adoptado más tecnología. Se habría impulsado más el empleo formal y los ingresos tributarios.

– Pero hay sectores que incorporan mucha tecnología. El país tiene más de diez unicornios.

Los éxitos de la soja y de Mercado Libre están basados en la absorción de tecnología. Sin embargo representan algo muy pequeño en proporción de la torta total y para el desafío que enfrenta el país. Las exportaciones argentinas son menos de un séptimo de las exportaciones por habitante de Australia. Faltarían siete sojas más, siete ideas más como las de los unicornios.

-¿Qué falta para ello?

En mi opinión hay un problema de bienes públicos en la base de la economía. El mercado puede hacer automóviles y comprarlos. Pero no los caminos, los semáforos y las reglas de tránsito. Para generar ese ambiente hace falta más cooperación social.

– Encima llegó la pandemia, ¿cómo deja el Covid a una economía como la argentina y la región?

Eran poco y parió la abuela dice el dicho. Los países ricos salieron de la pandemia con apoyo de programas fiscales más grandes que los nuestros y eso permitió que la economía no cayera tanto. Esto pone a la región en una situación difícil. Para la Argentina y la región la salida de la pandemia ocurrirá en medio de un ajuste fiscal y con un sector privado descapitalizado.

– ¿Qué pueden hacer las empresas en este contexto?

Estar atentas a los productos que el mercado genere para refinanciarse. En Estados Unidos hay un instrumentos que se llaman SPAC de acuerdo a su traducción en inglés, programas especiales de acciones mediante los cuales firmas compran otras compañías. En EE.UU. ahora mismo hay billones de dólares emitidos en estas acciones, o sea, empresas inyectando capital a empresas. Por qué no pensar en apalancar firmas argentinas que tienen mal presente y buen futuro.

– ¿Qué tendencias ve que dejó o dejará la pandemia?

Veo dos. La primera, habrá una globalización en tareas mientras el mundo se desglobaliza. Está demostrado que los trabajos que se podían hacer desde la oficina pueden hacerse desde la casa y uno puede trabajar desde la Argentina cosas que el mundo necesita. Esto llevará a una reconfiguración de cadenas de valor donde habrá mucho más comercio en tareas, por ejemplo elaborar productos o dar servicios en Argentina donde el costo de vida es mucho más bajo.

– ¿Segundo?

La cuestión energética. El petróleo era fácil de transportar en la era pre Covid y eso hizo por ejemplo que países como Corea se convirtieran en superpotencias en acero. Pero en un mundo más verde no se puede transportar la energía y las actividades intensivas en energía se localizarán cerca de las fuentes, en este caso, renovables. Esto abrirá oportunidades para países que tienen esas fuentes. Pienso en el viento de la Patagonia o el sol del norte de su país o Chile.

– Hace semanas hubo primarias en Argentina y perdió el oficialismo. La alternancia funciona en la democracia argentina, ¿cómo toma eso el mercado?

Hay muchas cosas que funcionan bien en la Argentina pese a lo que hablábamos en un comienzo. El sistema político argentino da seguridad y estabilidad. La democracia es un activo en la Argentina y las PASO son una innovación. En su país se han formando agrupaciones políticas estables cuando por ejemplo en Perú los candidatos inventan partidos que duran una elección. Fujimori participó de tres elecciones con tres partidos distintos. En ese sentido las PASO son una genialidad porque facilita la búsqueda de consensos a través de la consulta popular. Dan estabilidad a la política aunque no han logrado darle estabilidad al marco de las políticas económicas.

– En Perú está el mismo presidente del Banco Central hace 15 años…

Sí. Es importante que Argentina encuentre ese sendero de estabilidad en la política económica. Pero no es sólo una cuestión de instituciones. Detrás de la falta de estabilidad macro, insisto, está el problema tecnológico del que hablaba al comienzo.

– Hay empresas en Argentina que se quejan de no conseguir mano de obra calificada, ¿la inversión en educación es insuficiente?

Argentina tiene una tasa de participación universitaria superior a Estados Unidos. La publicación de artículos científicos aumentó pero en Argentina y la región se producen menos patentes de lo esperado. ¿Qué quiere decir esto? Hay poca innovación productiva y no es por falta de universidades o plata. No se logró crear el ecosistema que une a las universidades con el aparato productivo.

– Así será difícil atraer inversores

La razón por la que queremos la inversión extranjera es porque deseamos su conocimiento y no el dinero. Si querés dinero se emiten bonos. Pero cuando se arraiga una organización en un país fluye su conocimiento y eso es lo importante. De ahí que países de ingresos medios directamente han comprado empresas que saben hacer las tareas necesarias. En vez de esperar que las inversiones vengan al país, ir a comprarlas. Los chocolates belgas Godiva y los productos electrónicos alemanes Grundig son de turcos.

– Usted es coautor junto al economista Barry Eichengreen de un concepto que se llamó ‘pecado original’, países que emiten deuda en moneda extranjera entran en problemas cuando suben las tasas de interés y por lo tanto la carga de la deuda. ¿El mundo está por enfrentar algo así?

Estamos en niveles de deuda nunca vistos y tasas de interés bajas jamás vistas. Por lo tanto si se llegan a disparar las tasas estaremos en una situación muy complicada. Pero la idea del ‘pecado original’ puede aplicarse a las empresas, no los países porque los gobiernos han estado emitiendo más deuda doméstica. Pero el sector privado sí emitió más deuda externa y eso es peligroso.

– Esta semana el Premio Nobel en Economía se dio a tres economistas por sus aportes a la búsqueda de evidencia utilizando lo que se llama experimentos naturales, eventos en el terreno que los economistas pueden mensurar y analizar. ¿Hay experimentos naturales para la macro?

Joshua Angrist [N.E.: Angrist fue uno de los ganadores del Nobel 2021, los otros dos fueron David Card y Guido Imbens] le dijo a Olivier Blanchard “piensa más, dedícale más tiempo a buscarlos”. Creo como Angrist que sí los hay.

– Argentina…

Argentina y Venezuela será un oportunidad infinita de investigación macro.

– Dijo hace cuatro años que hacían falta US$ 100.000 millones para reconstruir a Venezuela, ¿sigue igual?

Hace cuatro años había menos destrucción y se había ido menos gente. La recuperación de Venezuela será mucho más lenta y menos ambiciosa. El problema de Venezuela no sé si resuelve sólo con dinero.

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