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San Fernando del Valle de Catamarca
jueves, 11 agosto, 2022

Manzur se sube al patrullero electoral

Juan Manzur -detto “El pulpo” por su capacidad de “pigliatutti” (dícese en el juego baraja de quien “se toma todo por sí mismo, dejando poco o nada a los demás”)- avanza sobre casillas del poder que las sucesivas crisis habían dejado vacantes, pero que son decisivas.

Cual pacman criollo, la visión de Manzur ya le ha dado frutos antes de ser convocado al cargo de jefe de ministros. Ahora controlará los delitos electorales, con una funcionaria judicial que trae de Tucumán. Para esto promovió la designación de la abogada Marcela Cabrera De la Rosa en un cargo clave del fuero electoral: una secretaría penal dentro de la Cámara Nacional Electoral, que se encargará de la policía de los chanchullos electorales, donde y cuando los haya.

La creó la CNE hace una semana, pero esta designación es operativa desde julio como una asignación ad hoc de funciones, porque la Corte tiene que reconvertir el cargo de nivel directivo que tiene Cabrera, a una Secretaría -con rango y sueldo de juez de primera instancia– unos $550/600 mil mensuales en la mano. El cargo y el nombre tienen aroma tucumano y manzurista.

Las deudas impagas de Macri

Antes había logrado que el Senado designase como miembro de la Cámara Nacional Electoral al juez Daniel Bejas, antes magistrado del fuero electoral de Tucumán.

Ocupó la vacante que dejó pasar Macri por no cerrar acuerdos con el peronismo no K para ese cargo, y otras vacancias que ahora llora la oposición, como la Procuración o la Defensoría del Pueblo.

Es una explicación que debe aún Cambiemos sobre la gestión judicial de 2015-2019: disipó su futuro por eludir un acuerdo con el peronismo territorial que lideraban Pichetto y Massa hasta 2010, que pudo tener como prenda estas designaciones, y aun una ampliación de la Corte de la que Macri y Pichetto hablaban desde 2015.

La reticencia en avanzar hacia una ampliación de la coalición precipitó la crisis de confianza después de las elecciones de 2017, que impactó directamente en la economía. La aprovechó el peronismo bonaerense para lograr la unidad que quebró el frente no cristinista de los territoriales. Se dieron cuenta tarde, y Pichetto vino solo, sin los territoriales que pudo acercar un año antes.

Solución tucumana a un problema tucumano

Bejas propuso al tribunal formalizar las previsiones de la última reforma del código electoral. Esa norma (ley 27.504, art 146°) le asigna a la CNE una nueva competencia, al instituirla como tribunal de alzada en los casos de delitos electorales que tengan prevista pena privativa de la libertad, o de cualquier otro delito contemplado por el Código Penal de la Nación u otras leyes especiales y complementarias. Es un patrullero que recorrerá el sistema electoral recopilando información sobre irregularidades.

También deberá ocuparse – según la acordada 112 de la CNE – de la capacitación de referentes designados para la materia penal en las secretarias electorales de todo el país. Un bombón para alguien con olfato de poder.

La gobernación de Manzur fue señalada por incidentes electorales a nivel provincial como los de 2015, que salpicaron de desprestigio al peronismo nacional – algunos lo cargan en el pasivo que causó la derrota en las presidenciales-. Ahora pone a gente propia a vigilar todo el sistema.

¿Le convenía volver al lugar del crimen? Es un riesgo que quiere correr Manzur en su escalada. Elude que, en las primarias, el público votó contra el método de vigilar y castigar. Que se trata de un gesto de poder lo evidencia que el sistema electoral argentino es eficaz, y no registra casos graves de fraude como los de otros países – empezando por EE.UU., donde cada presidencial es un tumulto.

Esta semana además lo certificaron en materia de impacto en la salud. El ministerio de Carla Vizzotti informó que el turno de primarias del 12 de septiembre no había producido ningún aumento de casos o de contagios. Vigilar algo que anda bien prueba que se trata de ambición de poder. En todo caso, una solución tucumana a un problema tucumano.

¿Llamará el cartero dos veces?

El jefe de gabinete aplicó la teoría de Adolfo (Rodríguez Saá) de cuando le ofrecieron ser presidente, en 2001, por tres meses. “Acepto – se apuró en ronda de peronistas en San Luis – por tres meses, tres semanas, tres días, o tres horas”.

Pocos llegaron a tanto con tan poco: Manzur es jefe de gabinete con aura de presidente – algo que le falta a Alberto, que es presidente con aura de jefe de gabinete. También se carga al hombro una elección chiva como la del 14 de noviembre.

Como sabe que, aun perdiendo de nuevo, el peronismo va a mejorar en porcentaje de votos, podrá cobrar por la changa. En una de esas lo premian con que siga en el cargo hasta 2023, que es lo que necesita para ponerse al frente del peronismo territorial como candidato a presidente.

Lo intentó en 2019, cuando llegó a juntar a 11 mandatarios de su partido en la casa de Tucumán en la Capital. No alcanzó porque, frente a los territoriales, se alzaron unidos los militantes del peronismo bonaerenses del maridaje massistas – cristinistas. Otro gallo hubiera cantado si en lugar de Manzur la jefatura hubiera sido asumida por Juan Schiaretti. También en esto el tamaño importa: Córdoba es la provincia con más votos de la Argentina; Tucumán, la que menos tiene de la lista de las 7 más grandes.

La doble verdad del peronismo

Visto en perspectiva, su logro es notable. Lo habilita la flexibilidad de su método, que mezcla astucia con, diríamos, “averroísmo”, conducta que se le suele atribuir a quienes han recibido alguna formación cercana al pensamiento musulmán, como en su momento Carlos Menem.

Averroes fue un filósofo y médico cordobés (de Córdoba, España, 1126–1198) que puso en cuestión la versión aristotélica del principio de no contradicción, mediante la tesis de la doble verdad, la de la razón compatible con la de la fe.

Por ejemplo, se puede ser el contradictor más descalificante de Cristina de Kirchner, pero convivir con ella en el mismo barco, y encima a propuesta de ella. La doble verdad, según algunos hermeneutas, pareció en Averroes y sus seguidores -como Siger de Brabante (1240-1285)-, un recurso para escapar de la hoguera de los herejes. No por nada el peronismo ha sido catalogado como uno de los sistemas más crueles de mortificación del propio más que del adversario.

Un 9-11 en cámara lenta

Los tumultos del peronismo en estas horas son propios del 9-11 en cámara lenta que producen las encuestas pesimistas sobre el resultado. Consuela poco que esos pronósticos no se cumplan. Se agitan sillas.

El pase de Gabriela Cerrutti a la vocería de Olivos libera una banca de diputado por dos meses que ocupará quien le sigue en la lista de candidatos de ex Unidad Porteña de 2017 (marca del peronismo de antaño).

Se trata de Gustavo López, otro radical revenido, como Leandro Santoro. López es el segundo del massista Claudio Ambrosini en el ENACOM. Ya pidió licencia hasta el 10 de diciembre para ser diputado temporario. El bloque de Maxi Kirchner no puede arriesgar el número en estos momento. Ya se quedó una vez sin quórum. Si se repite, será pandemia.

Gray sale de las sombras

El cambio de época lo ilustra la visita de Sergio Berni, cristinista librepensador, al intendente Fernando Gray. Este alcalde se paró de manos ante el intento de Maxi Kirchner de adelantar la asunción como presidente del PJ de Buenos Aires. Amenazó con llevar el caso a la Suprema Corte.

El intendente de Esteban Echeverría, Fernando Gray, y el ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni.

La dispersión pos-PASO explica este acercamiento del sheriff que lo saca a Gray de las sombras. Si el Frente de Todo vuelve a perder el 14 de noviembre, las sombras le llegarán a Maxi.

Puede quedar en la mira de un Mario Ishii, que, en 2009, cuando perdió Néstor las legislativas anunció “Voy a salir a cazar traidores”. En el peronismo perder es traicionar. Gray ganó en las primarias. ¿Si pierde, renunciará Maxi a la conducción del partido como su padre?

En ese encuentro, en la mañana de este viernes, hablaron de formatos de disidencia. Algo poco imaginable hace un año. Hoy, es lo más importante en la puja del oficialismo en donde Gray aspira a encabezar la arremetida de los “territoriales” del peronismo frente a los “milicianos” de La Plata.

Gray suma al proyecto una relación de confianza con Juan Manzur, comandante en jefe de los territoriales del interior. Juegan juntos esta partida de la que no se quiere quedar sin juego ni Cristina. Eso explica que su ahijado Berni se haya acercado a Gray.

Radicales disputan mandos y candidaturas

El descansadero que siguió a las elecciones moviliza otros escenarios, imposibles de parar. Uno es la carrera en el radicalismo -columna territorial de Cambiemos- por elegir nueva conducción, turno que vaticina un pronóstico de derrota para Martín Lousteau. Tiene que ocurrir antes de fin de año y ofrecerá uno de los escenarios poselectorales más interesantes (Tanto como el del peronismo después de las desgracias encadenadas).

Confrontarán Gerardo Morales, al frente del radicalismo territorial de las provincias, contra el candidato del radicalismo metropolitano, el que se referencia en la conducción de Enrique Nosiglia, el dirigente más gravitante del partido, que lleva como postulante a Lousteau.

Es una guerra simbólica porque: 1) en realidad esconde el proyecto de uno y otro de ser candidato a presidente de la Nación; 2) la pelea replica tensiones con sus socios del PRO: el ala Lousteau es socia explícita de Horacio Rodríguez Larreta, y señala a sus adversarios internos de haber sido funcionales al liderazgo de Mauricio Macri cuando era presidente; 3) están forzados a un acuerdo por razones de física política.

Martín Lousteau y Gerardo Morales pelearán por la conducción de la UCR.

Morales tiene hasta ahora la mayor cantidad de delegados al Comité Nacional (cuatro por cada distrito, cualquiera sea su tamaño) para quedarse con el cargo. Sus adversarios, en cambio, pueden dominar la Convención Nacional, que decide sobre fórmulas de candidatos y alianzas. Se integra con una cantidad de delegados por provincia equivalente a la de sus legisladores.

La provincia de Buenos Aires aporta 73 delegados y la CABA, por ejemplo, 28. La Capital notificó en estas horas que las elecciones de delegados al Comité Nacional y a Convencionales del distrito serán el 28 de noviembre –con cierre de listas el 8 de ese mes-.

El sector Nosiglia llevará como primeros delegados al Comité Nacional a Lousteau y a Daniel Angelici. Sus adversarios internos tienen una lista que puede encabezar Luis Brandoni, Ricardo Gil Lavedra o Facundo Suárez Lastra.

Compitieron en las PASO, pero no alcanzaron los votos para que Adolfo Rubinstein entrase en la que encabeza María Eugenia Vidal, aunque tuvieron 80 mil. Ahora tienen que esforzarse por lograr los 75 avales por cada una de las 15 comunas – deben ir con fotocopia del DNI. Es más rentable que busquen algún acuerdo para poner convencionales. Esta elección es consecuencia de un reclamo judicial, porque no se hace desde 2017. En 2019 hubo prórroga de mandatos.

Moralista de altura

Los “moralistas” de la UCR tuvieron su cumbre en las alturas de Purmamarca, adonde Gerardo sirvió el domingo un asado al grupo que integraron, entre otros, Mario Negri, Juan Pedro Tunessi, “Chiqui” Álvarez García, Willy Horst, Alejandro Nieva, Heriberto Martínez, y Ricardo Patterson.

Fue una manera de recuperarse de la algarada en Tilcara el día anterior, en el casamiento de una hija del auditor Nieva, con familiones, empresarios y algunas estrellas, como la directora de Migraciones Florencia Carignano, la modelo Dolores Barreiro –que integra por vía política la familia Macri– y un hijo del “Loco” Gatti.

Serenos, evaluaron la cantidad de delegados al Comité Nacional que pueden llegar a reunir para elegir al dueño de casa como presidente de la UCR. Hasta ahora cuentan con más de 60, y doblan a los 30 que puede juntar Martín Lousteau.

Hubo mesa de arena sobre estrategias. Morales cree que ganando la presidencia de la UCR se pone en carrera presidencial. ¿Y qué hacemos con Manes?, pregunta alguno. “Mi acuerdo con Facundo fue que, si él mide mejor, lo apoyo, y si mido yo mejor, me apoya”.

Brindaron todos por el resultado de las PASO y el efecto que adelanta para 2023: demostró que el radicalismo tiene votos para reclamar una PASO a Larreta. ¿Y en Buenos Aires qué hacemos? Morales: “Manes me dijo que él no quiere ser candidato a gobernador”. “¿Entonces vamos con Monzó de gobernador ya que estuvo en nuestra lista?” “Pero Monzó es peronista… Y también Ritondo o Santilli. Tenemos que generar un candidato propio para no quedar presos de otra interna peronista”.

No pasaron muchos días hasta que hubo una primera charla sobre esta instancia. En la noche del miércoles, Ernesto Sanz lanzó en La Plata el nombre de Maxi Abad –presidente del partido y del bloque de los diputados en la provincia de Buenos Aires– para ese cargo en 2023.

Fue durante una cena del ex presidente del partido con un lote ampliado de legisladores y candidatos del distrito, en el nuevo local que presume de ser el más moderno de los cuarteles partidarios de todo el país. Sanz coacheó al conjunto con consignas y habló de la autonomía del partido dentro de Cambiemos. Dijo que deben llevar candidatos a intendente en todos los partidos de Buenos Aires y que Abad debe ser el postulante a la gobernación.

El gobierno se empuja solo

La charla se dispersó con planes sobre viajes de la dupla Morales-Negri a varias provincias en donde se elige senador. Morales, que de todos los presentes es quien más relación tiene con el gobierno nacional, hizo una autopsia del oficialismo. No hay a quien llamar, hay teléfonos para cada tribu. Hay que andar con cuidado. No hay que empujarlos porque están en un extremo de debilidad que no se imaginan. Pero tampoco hay que estar demasiado cerca, te pueden arrastrar.

Cada cual sumó sus anécdotas. El final de la cumbre fue con un memento mori – “recuerda que morirás”, como dicen las lápidas de antaño. Morales los llevó a Barranca, en donde hay una momia que tiene 9.000 años de antigüedad. La descubrió el Conicet –como al barbijo mágico– y está en un Centro de Identificación Arqueológica. La momia es más vieja que la de Tutankamón, que no llega a los 5.000 años. Mucha reflexión en esa visita, con paralelismos obvios entre la antigüedad de la UCR frente a la mocedad de sus socios del PRO.

AQ

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