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domingo, 3 julio, 2022

Con una tibia recepción, los empresarios igual destacaron la presencia de Fernández

Los empresarios que escucharon al presidente Alberto Fernández en el Coloquio de IDEA manifestaron que “no hubo sorpresas”en su exposición. A los ejecutivos les gustó que el mandatario viniera al encuentro, aunque no coincidieron tanto con el contenido de su discurso. Cuando fueron consultados en “on the record” (con su nombre), las definiciones fueron escuetas. En “off the record” (sin que se los mencione), se explayaron un poco más.

“Es positivo que venga y exponga su punto de vista. No estoy de acuerdo con varios de sus conceptos. Valoro que vino y habló”, expresó Juan Napoli, presidente del Banco de Valores.  Los asistentes a su charla lo aplaudieron cuando arrancó su discurso y lo cerró, con respeto.

“La comparación con Finlandia o Dinamarca (en relación a las leyes laborales) no la comparto, porque son países claramente distintos a la Argentina. Me gustaría que el diálogo que promueve el presidente en público después se pueda trasladar a otros niveles”, manifestó Claudio Cunha,  country manager de Enel Argentina, la dueña de Edesur. Las distribuidoras eléctricas no suelen tener una comunicación fluida con los funcionarios que las regulan.

“Estamos en medio de una campaña electoral, ya pronto habrá elecciones. El presidente expuso su punto de vista en ese contexto”, según Javier Goñi, CEO de Ledesma. Su empresa resultará afectada si hay un congelamiento de precios. Para opinar al respecto, el funcionario prefiere esperar a que pasen los comicios. Entiende que las medidas que planea Roberto Feletti, el secretario de Comercio, se inscriben en ese contexto de contienda electoral.

“El presidente está en campaña. No dijo nada que me resultara sorpresivo. Son sus posturas”, según Miguel Angel Rodríguez, accionista de Sinteplast. “Alberto (Fernández) estuvo bien”, dijo Marcelo Figueiras dueño del  Laboratorio Richmond. ¿Con su discurso pareció sepultar las posibilidades de una reforma laboral?, preguntó Clarín. “No se, creo que es un tema a seguir”, contó Figueiras.

Oscar Andreani, del correo homónimo, parecía algo disgustado por las expresiones del presidente, pero se negó a exponerlo. Estaba cerca de José Ignacio De Mendiguren, presidente del banco estatal BICE, que pidió opinar como empresario. “Los empresarios aquí presentes aplaudieron a Carlos Melconian en noviembre de 2001, cuando decía que el sistema financiero cumplía con las normas de Basilea, y después vino el corralito”, criticó en su caracter de dueño de una textil en San Luis. “El Gobierno salvó a las empresas en la cuarentena. Es cierto igual que se necesita una modernización laboral, los sindicatos también lo entienden”.

“Una oportunidad perdida”. Con esas palabras definió el discurso presidencial un importante ejecutivo industrial, quien no ocultó una mueca de fastidio durante los 20 minutos que duró la alocución de Alberto Fernández. “Parecía que nos estaba dando una clase y que después quería tomarnos examen, no se puede creer. Como que lo único que le importaba, tras haber decidido venir hasta acá, era complacer a su jefa”, agregó. Sin embargo -como casi todos los que estuvieron presentes- valoró que Fernández haya asistido. “Eso hay que destacarlo, porque tomó un riesgo. Pero lo desaprovechó de punta a punta”.

Un directivo de IDEA, especializado en números e impuestos, comentaba con sorna la alusión de Fernández a los muertos por la pandemia en los primeros minutos del discurso. Pero sobre todo, hizo hincapié en una comparación que realizó el Presidente, sobre los planes sociales a fines de 2015 y a fines de 2019. “Esa comparación de los 200.000 planes contra 800.000 no me suena en absoluto. No digo que no sea verdad, pero me parece que habría que salir a chequearla. Me sonó a números armados para la tribuna”.

En un corrillo donde se integraron un banquero, un alto directivo de IDEA y un empresario del sector energético, destacaron de manera unánime la presencia de Fernández en el Coloquio. “Lo primero que se me ocurre pensar es que vino y que no nos maltrató”, dijo, sin sorna, uno de ellos. “Después, sobre el contenido del discurso no hay mucho que decir, claramente era un discurso dirigido a su electorado. Pero hubo diálogos rescatables, hay gestiones para llevar nuestra propuesta laboral a una reunión con (el ministro de Trabajo) Moroni y él nos dijo que avancemos”.

Un tema predominante en esa mini reunión que se improvisó durante el almuerzo fueron las gestiones que está llevando adelante el ministro Martín Guzmán en Nueva York y el margen político con que cuenta dentro del propio gobierno. “A Guzmán le prendemos velas para que dure, la verdad es que es el que tiene más claro que todos que la primera manera de combatir la pobreza es ordenar la macro”, dijo por su parte el banquero.

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